Daniel Lozano Caracas (Venezuela)Actualizado Jueves,
julio
11:16Los ojos del gallego Camilo Delgado, que lo han visto casi todo desde que llegara de Lugo en los a�os 70, hoy miran con orgullo. Estamos en el hospital de campa�a levantado por la Agencia Espa�ola de Cooperaci�n Internacional (AECID) en el caraque�o Parque del Este, donde el martes se atendieron a 400 pacientes, tra�dos en autobuses de los refugios y tambi�n caraque�os del com�n que han escuchado la noticia de la instalaci�n.Camilo est� sentado junto a la primera zona de cribaje, donde Petra, su mujer, espera su turno. Una vez atendida all�, pasar� a las instalaciones hospitalarias, levantadas con toldos gigantes junto a la famosa Concha Ac�stica, que tantos conciertos ha albergado en esta parte de la capital.Los dos se han desplazado desde la Candelaria, el c�ntrico barrio que emigrantes gallegos y vascos llenaron con sus sabores. "Mi mujer tiene la tensi�n muy alta por el p�nico de la broma (terremoto) del otro d�a. Est� fastidiado pagar tantos d�lares en una cl�nica (privada) y en los hospitales (p�blicos) no hay insumos", explica el gallego, quien s�lo ha ido una vez de regreso a Espa�a, "�y obligado! �Yo amo a Venezuela!".El personal m�dico asiste a las v�ctimas de la tragedia en Venezuela.Daniel LozanoA unos pocos metros est� el catal�n de Terrassa Abel Mart�nez, director m�dico del hospital. "Hemos venido a echar una mano. Nos encontramos con muchas heridas producidas in situ, que se van curando. Tambi�n afecciones respiratorias, de la piel, lesiones musculares de los voluntarios y los casos de salud mental en ni�os y adultos", explica Mart�nez. No se trata s�lo de las consecuencias de la gran tragedia, tambi�n de la otra tragedia que fustiga a los venezolanos desde hace dos d�cadas: "Estamos dando apoyo al sistema sanitario, la gente viene de forma espont�nea"."Incluso nuestro fisioterapeuta no ha parado de atender las contracturas de los voluntarios que trabajaron en la zona de La Guaira", a�ade Pilar Baselga, responsable de comunicaci�n, que recibe una cascada de agradecimientos de los periodistas locales que acuden a realizar la cobertura informativa.Desde que abriera de par en par sus puertas el pasado s�bado, los 30 integrantes del equipo central (m�dicos, enfermeros, auxiliares), 10 bomberos madrile�os del SUMA y dos cocineros de la ong CESAL trabajan a destajo durante 12 horas. Al tratarse de un hospital del tipo uno no hay hospitalizaciones, pero la condici�n es que sea autogestionado y automantenido, por eso existe una zona de vida donde descansan los miembros del equipo, con placas solares y agua potabilizada. Traumatolog�a, un cirujano para las heridas m�s graves, ginecolog�a, Rayos X, laboratorio y un gabinete psicol�gico y psiqui�trico, con muchos ni�os como v�ctimas.Un grupo de personas esperan para ser atendidas en el hospital.Daniel Lozano"Los ni�os vienen con m�s temor, aparecen cogidos al pantal�n de sus padres, o si no de la mano. Muy calladitos, retra�dos. No quieren dormir solos, han vuelto a las camas de sus padres. Hay ataques de ansiedad, de p�nico, insomnio. Son s�ntomas de trauma psicol�gico por la inminente sensaci�n de p�rdida de la vida. Todos los casos son muy parecidos", precisa el reconocido psiquiatra Ricardo Angora, directivo de M�dicos del Mundo y presente en guerras y cat�strofes.Angora describe a EL MUNDO c�mo se han transmitido entre distintas generaciones el miedo a estas cat�strofes naturales, como el famoso deslave del 99 en la misma zona, que provoc� un tsunami de barro y rocas gigantescas que baj� desde la monta�a del �vila. El pasado lunes llovi� tanto que los ni�os temieron que la misma tragedia se fuera a repetir en sus refugios de Caracas.El ritmo de trabajo ha aumentado cada d�a y as� seguir� hasta que se produzca el relevo marcado para el lunes de la semana que viene. Entre las 209 visitas nuevas del lunes y las reconsultas, la asistencias se elevaron hasta 400, un r�cord que se volver� a batir este mi�rcoles.Conjunto de casetas para ofrecer asistencia m�dica.Daniel Lozano"Rescatar personas (de entre los escombros) es incre�ble, pero aqu� tenemos un impacto mayor en la sociedad", se congratula el bombero de San Blas Ram�n Chaparro, quien tambi�n forma parte de Bomberos Unidos. El bombero madrile�o, junto a sus compa�eros, trabaja a toda velocidad para expandir el hospital con nuevas instalaciones. El tema de debate durante el desayuno de hoy adelanta que pese a las urgencias el grupo de espa�oles ya conoce de primera mano el esp�ritu de estas gentes, algo que tambi�n transmitieron a este reportero los miembros de las brigadas de la Unidad Militar de Emergencias (UME) durante su despliegue en la zona cero de La Guaira."Lo hemos hablado entre nosotros, que venimos dispuestos a ayudar y nos encontramos con una gente que te da todo lo que tiene y m�s. Es chocante. Y no s�lo agua, alimentos, tambi�n abrazos. Esta humanidad nos fascina", confiesa Chaparro, quien pese al poco tiempo que lleva en Caracas ya ha descubierto uno de los secretos de estas tierras: los abrazos venezolanos.













