Durante semanas, su nombre ha estado ligado a la denuncia que hizo pública sobre la etapa más complicada de su carrera como vocalista al frente de Presuntos implicados. Sin embargo, Lydia Rodríguez prefiere hablar del futuro. A punto de regresar con nueva música, la cantante asegura que atraviesa uno de los momentos más felices de su vida y que, después de muchos años, ha aprendido a poner límites y a volver a ser ella misma.¿En qué momento se encuentra? ¿Cuándo podremos escuchar su nueva música?Estoy renaciendo, reencontrándome con la Lydia solista después de muchos años sin hacer música en solitario. Quiero que las canciones que publique ahora tengan que ver con la mujer que soy hoy, con mi momento vital. Ya estoy grabando un nuevo single y espero poder presentarlo a finales de año.¿Cuándo sintió por primera vez que era usted misma sobre un escenario?Siempre he intentado ser muy fiel a mí misma, pero fue con mi tercer disco cuando sentí que realmente estaba cantando lo que quería. Elegí el repertorio y dejé de interpretar canciones con las que no me identificaba. Ahí descubrí que ser artista también consiste en defender quién eres.También representó a España en Eurovisión en una época en la que casi nadie quería ir. ¿Cómo recuerda hoy aquella experiencia?Al principio fui con muchas dudas. En aquel momento sentía que no necesitaba Eurovisión porque mi carrera ya funcionaba, pero hoy la recuerdo con muchísimo cariño. Representar a tu país es algo que nadie te puede quitar y siempre formaré parte de esa historia.Pensaba que habría guardado el vestido para siempre, pero lo sigue utilizando.¡Y es el vestido original! Ahora participo en un espectáculo dedicado a Eurovisión y me hace mucha ilusión volver a ponérmelo. Durante años se dijo que el vestido había tenido la culpa del resultado, pero con el tiempo entendí que aquello no era cierto. Hoy forma parte de mi historia y le tengo muchísimo cariño.¿Volvería a representar a España?Sí. Alguna vez he enviado propuestas al Benidorm Fest porque me sigue haciendo ilusión. Este año estoy centrada en mi nueva música, pero no descarto volver a intentarlo.¿Qué conserva de aquella adolescente que soñaba con dedicarse a la música?La ilusión y la pureza. Sigo sintiendo que cuando me subo a un escenario estoy en el lugar donde más soy yo. Esa emoción no quiero perderla nunca.Llegué a sentirme culpable por haber contado mi verdadHace unas semanas decidió hablar públicamente de una etapa muy complicada de su vida. ¿Le preocupa que esa polémica eclipse toda su trayectoria?No, porque yo no busqué que todo esto ocurriera. Simplemente conté cómo viví aquella etapa. Creo que una cosa no debería borrar la otra. Mi carrera está ahí y me siento muy orgullosa de todo lo que he hecho como artista.Muchas veces acabamos normalizando el sufrimiento. ¿A usted le ocurrió?Sí. Durante mucho tiempo pensé que aquello era normal. Incluso llegué a sentirme culpable por haber contado mi verdad. Menos mal que mi familia y las personas que me quieren me hicieron ver que no era así y que había cosas que nunca deberían normalizarse.¿Qué ha aprendido de toda esa experiencia?He aprendido a poner límites. Siempre tuve mucho miedo a decepcionar a los demás o a no ser la persona que esperaban. Ahora he aprendido a decir que no cuando hace falta. Al final, decir que no a otros muchas veces es decirte que sí a ti misma.A pesar de todo, ¿con qué momento de Presuntos implicados se quedaría para siempre?Con la grabación del disco en directo en Ciudad de México. Es uno de los recuerdos más bonitos de mi carrera. Lo viví mientras atravesaba una depresión y estaba medicándome, pero para grabar aquel concierto decidí dejar la medicación durante unos días porque quería sentir cada emoción. Necesitaba vivir ese momento intensamente. Fue cumplir uno de mis grandes sueños como artista.Después de todo lo ocurrido, ¿con qué recuerdo se queda del grupo?Con muchos momentos buenos. Es imposible compartir diecisiete años con unas personas y que todo sea malo. Musicalmente aprendí muchísimo y me convertí en mejor cantante. Mis compañeros siempre reconocieron mi trabajo y nunca cuestionaron mi capacidad artística. No quiero que toda esa etapa quede reducida a la polémica porque también forma parte de mi historia.¿Hubo algún momento en el que pensó en abandonar la música?Muchas veces. Llegué a sufrir ansiedad antes de subir al escenario y hubo momentos en los que pensé que no merecía la pena seguir. Pero la música forma parte de mí. Siempre acabo reconciliándome con ella porque no sé vivir sin cantar.Llegué a sufrir ansiedad antes de subir al escenario y hubo momentos en los que pensé que no merecía la pena seguirHabla de una etapa de reconstrucción personal. ¿Qué papel ha jugado su marido en ese camino?Ha sido fundamental. Nos llevamos veinte años de diferencia y llevamos tres años juntos. Me ha cogido de la mano y me ha ayudado a quererme tal y como soy. Me ha enseñado a aceptar mi cuerpo y a reconciliarme conmigo misma. Tengo la sensación de que la vida me puso a la persona adecuada en el momento en que más la necesitaba. Además debo decir que es un virtuoso de la música.Si dentro de cincuenta años alguien recuerda a Lydia Rodríguez, ¿qué le gustaría que dijera?Me gustaría que dijeran que fui una cantante emocionante. Que escucharme era como una caricia al alma. Creo que no hay un regalo más bonito para un artista.Y termino como siempre. ¿Es una mujer feliz?Sí. Me ha costado mucho llegar hasta aquí, pero hoy puedo decir que soy una mujer feliz. Todavía tengo camino por recorrer, pero he aprendido a vivir el presente. Ese es, para mí, el verdadero secreto.
Lydia Rodríguez: "Tuve depresión, durante mucho tiempo normalicé el sufrimiento"
Tras confesar públicamente su calvario en Presuntos implicados por las exigencias de la industria musical, la cantante habla del presente, pero, sobre todo, del futuro.






