Laura Cuevas, hija del mayoral de Cantora, no había vuelto a pisarla desde que cerró su puerta en 2011. Durante el recorrido que hizo junto al presentador Santi Acosta en El precio de..., la primera parada fue el cuarto de Paquirri, un espacio que ella recordaba con especial cariño: "Este sitio me encantaba a mí".El recorrido llevó después a Laura Cuevas hasta el que fue el cuarto de Kiko Rivera dentro de la finca, una habitación que, según contó, el propio Kiko llenaba de camas para que se quedaran sus amigos. "No me dejaban dormir aquí pero todo el rato que podía aprovechar aquí, lo he pasado", reconoció.Fue en ese mismo cuarto donde Laura Cuevas decidió compartir una anécdota inédita sobre el hijo de Isabel Pantoja, tras recordar que Kiko tenía la costumbre de ponerse "a comer a las cuatro o las cinco de la mañana" en esa habitación.El relato dejó descolocados a los colaboradores del plató, especial a Lydia Lozano, que se quedó boquiabierta. Laura Cuevas resumió el carácter de Kiko sin entrar en más detalles: "La flojera de Kiko siempre ha llegado a límites estratosféricos y nos ha dado unos momentazos buenísimos".Laura Cuevas fue más allá y aseguró que aquel no fue un caso aislado: "¿Tú sabes los momentazos que hemos vivido con Kiko? La flojera de Kiko ha dado muchos momentos". Incluso reveló que en invierno "se podía pegar un mes, mes y medio sin ducharse".