“Hombre, gracias por recordarme que este puede ser mi último partido. También pudo serlo el de Paraguay”, respondió Didier Deschamps con su ironía socarrona cuando este miércoles le preguntaban si había pensado en la posibilidad de despedirse de la selección en el duelo de esta noche (22.00, La 1 y Dazn) ante Marruecos. “Hay dos selecciones para un puesto en la semifinal, solo puede quedar una”, abundó el técnico francés en la sala de prensa del estadio de Boston. En el ambiente sobrevuela que una de las dos selecciones que mejor fútbol han desplegado en este Mundial se quedará fuera de la carrera por el título. El talento individual que aglutinan Francia y Marruecos, forjado en su mayoría en las periferias de las urbes francesas y europeas, han convertido el estelar duelo de Boston en una especie de rey de la pista. Las pachangas callejeras premian con permanecer en las canchas barriales al equipo ganador. En ellas se han formado la gran mayoría del ramillete de virgueros que presentan una y otra selección. Los Mbappé, Brahim Díaz, Olise, Ounahi, Dembélé, El Khanouss, Barcola o Hakimi han dejado algunos de los recursos y gestos técnicos que han llenado más el ojo de los aficionados en lo que va de Mundial. Educados en la ley de la calle, no se intuye que ni unos ni otros se achanten si el partido tiene picos macarrónicos por la intensidad y por lo que ambas selecciones se juegan. Este miércoles, ya saltaron chispas en la sala de prensa cuando los periodistas marroquís se quejaron de que nos les daban la palabra. Minutos antes, hubo un rifirrafe entre un reportero brasileño y otro de Marruecos. Deschamps es consciente de que al talento individual de Marruecos y al carácter competitivo que le inyectó el anterior seleccionador, Walid Regragui, se ha sumado ahora la atractiva propuesta de Mohamed Ouahbi. “Han cambiado de seleccionador y ahora mismo son un equipo muy sólido, los jugadores se conocen muy bien, algunos comparten clubes y amistad. Han evolucionado y han aplicado una serie de ajustes respecto a Qatar, en el estilo”, analizó el preparador francés, que añadió sobre Marruecos: “Es un equipo difícil, con un perfil de juego distinto al de Paraguay. Marruecos atesora individualidades de primer nivel, les gusta atacar, tener la pelota y meter goles”.“Creo que quienes han analizado nuestros partidos saben muy bien que tenemos una idea clara de cómo queremos jugar, así es como llegamos hasta aquí y así es como llegaremos aún más lejos”, subrayó el técnico marroquí Mohamed Ouahbi.La sensación es que si alguna selección puede eliminar a Francia es Marruecos y viceversa. Ni los futbolistas de Deschamps ni los de Mohamed Ouahbi se van a sentir tan exigidos a priori como esta noche en Boston. Si acaso, Senegal a Francia y Canadá a Marruecos, ambas en el primer tiempo, han apurado a las dos selecciones que han exhibido un potencial ofensivo tan intimidante. En este sentido, la más que probable baja del astifino Ismael Saibari es un contratiempo para Ouahbi. El reciente fichaje del Bayern de Múnich (55 millones de euros) es el caso de otro extremo que ha centrado su posición en este Mundial para ejercer de nueve mentiroso. Sin Saibari, Marruecos no solo pierde a su máximo goleador (tres tantos), también al atacante que mejor mezcla con ese centro del campo que gobierna con clase y la jerarquía de un veterano resabiado el novato Bouaddi (18 años). “Es muy positivo que en todo el mundo se fije en Marruecos. No sólo nosotros, en las categorías inferiores hay un nivel brutal. Los que vienen de abajo algún día harán historia. Es algo increíble, queremos seguir haciendo historia!“, advirtió este miércoles Brahim Díaz. La no presencia en la lista de Youssef En-Nesyri y la apuesta por centrar a Saibari es una de las señales más significativas del cambio de pelaje de Marruecos respecto al Mundial de Qatar. Con el atacante exsevillista, Marruecos promulgaba un juego directo para estirar el repliegue numantino que estilaba bajo la dirección de Regragui. Ouahbi está seguro de que habrá tramos del partido en los que su selección tenga que encastillarse. La contundente y explosiva delantera francesa pondrá a prueba a los centrales marroquíes Diop y Halhal y también medirá el atrevimiento de Ouahbi con sus laterales. Marruecos carga mucho el juego por las bandas con las aventuras ofensivas de Hakimi y Mazraoui.Deschamps, por su parte, no podrá contar en un principio con Tchouameni por lesión. El técnico galo pierde a un futbolista clave para evitar que Upamecano y Saliba tengan que correr mucho hacia atrás. Los pocos agujeros defensivos que ha mostrado Francia en este Mundial han sido los espacios a la espalda de sus centrales. “Ahora les gusta tener el balón, afrontar muchos duelos de uno contra uno y han marcado muchos goles (10). Tendremos que estar muy atentos”, aventura Upamecano. El rey de la pista de este Mundial está en juego.
El fútbol más callejero del Mundial, a prueba en los cuartos de final entre Francia y Marruecos
El potencial ofensivo de las dos selecciones desafía a sus respectivas defensas, no demasiado exigidas hasta ahora en el torneo











