OpiniónYa se siente la segunda etapa de la crisis y también la incertidumbre del futuro.08.07.2026 22:01 Actualizado: 08.07.2026 22:01 Los videos son contundentes. Las voces agitadas de los rescatistas, tras los nefastos terremotos del miércoles 24 de junio en Venezuela, no solo le han dado la vuelta al mundo, también nos han recordado que ahora existe una ineludible nueva forma de comunicar, en tiempo real, la peor tragedia o el inesperado milagro.Quienes transmitían en directo el clamor de auxilio debajo de toneladas de escombros, o los que alentaban, también en vivo, al sobreviviente para que no desfalleciera tras once días de esperar un rescate, con el cuerpo y la vida aprisionados, nos acercaron al dolor y el miedo de perderlo todo en un segundo.El mundo entero, durante tres semanas, volcó sus ojos hacia el país que lo ha afrontado todo en las últimas dos décadas. No es fortuito el desplome de los edificios de La Guaira como castillos de arena, luego de los mortales cimbronazos de 7,2 y 7,5 grados en la escala sismológica.Las edificaciones construidas en esa zona se erigieron con los materiales del plan Misión Vivienda que fueron importados a Venezuela por el empresario y político colombiano Álex Saab, procesado en Estados Unidos por conspiración para lavar dinero.Estos elementos llegaron en 2012 al norte del país para cumplir con las promesas de un techo seguro, promovidas por el régimen Chávez-Maduro.Varias investigaciones periodísticas denunciaron cómo un pago por más de 160 millones de dólares para estos materiales terminó con solo 3 millones reales de inversión. Por eso, las paredes de las casas y los apartamentos eran prácticamente cáscaras de huevo, algo muy parecido al icopor mezclado con cemento, según el relato de rescatistas de diferentes nacionalidades. El único concreto era el de los pisos. Ese mismo que aplastó a miles.Nuestro compromiso, más allá de la publicación en las redes, es no olvidar a Venezuela.Y, minutos después del desastre, no había cómo reaccionar, porque esa misma dictadura, levantada equívocamente sobre los hombros del libertador Simón Bolívar, cuyo nombre han usado como han querido justificando una “revolución”, hoy deja ver las consecuencias de abandono y muerte.Los ‘salvadores’ de Venezuela redujeron la capacidad del Cuerpo de Bomberos, con unos sueldos paupérrimos, falta de equipos de emergencia y vehículos obsoletos sin combustible. Aun así, ellos son los héroes de la tragedia.A bomberos, enfermeros y vecinos los vimos abriéndose paso con sus propias manos, sin guantes ni tapabocas. Solo la voluntad y el afán de encontrar gente y mascotas aún respirando.Las transmisiones a través de las redes sociales desnudaron las súplicas por una retroexcavadora y elementos básicos de primeros auxilios, pero la ayuda internacional no logró cubrir todo. La devastación fue superior a la solidaridad de decenas de países. En la retina también quedan los ojos y las patitas cansadas de los perros rescatistas de diferentes nacionalidades. Gracias a ellos y a sus guías. Gracias a las delegaciones que devolvieron la esperanza con cada hallazgo. Gracias a quienes rescataron cuerpos porque es un duelo que puede concluir y un desaparecido menos.Hasta ayer, 8 de julio, los terremotos dejaban 3.685 personas muertas y 16.740 heridas, según los datos suministrados por el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez. También, un balance de 6.462 personas rescatadas y 17.907 sin vivienda.La mayoría están ubicadas en los 87 campamentos transitorios, donde ya se siente la segunda etapa de la crisis, y también la incertidumbre del futuro, como lo informan los corresponsales de prensa.Pero las cámaras de las grandes cadenas de televisión extranjera empiezan a apagarse. Ya no está el enjambre de fotógrafos de las agencias internacionales y en el aeropuerto se despiden las misiones humanitarias de Perú, México, Colombia, Ecuador, España, Chile. También ha disminuido la presencia de estadounidenses. Como en todos los duelos, empezó a llegar el momento de la soledad. De vivir la tragedia en privado y, en este caso, con una realidad compleja.Nuestro compromiso, más allá de la publicación en las redes, es no olvidar a Venezuela. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. 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