NoticiaEn sus tres ediciones del certamen orbital fue de más a menos y en este 2026 firmó su rendimiento más discreto. James Rodríguez Foto: EFE08.07.2026 21:20 Actualizado: 08.07.2026 21:20

Es un ídolo. Se lo ganó. Sus mejores años los dedicó a la Selección Colombia, fue revelación y salvación y referente, y también decepción y hasta villano. Nada fuera de lo común en aquellos que dejan su huella en el fútbol de un país.Los mejores momentos de los últimos años en los mundiales lo tuvieron como protagonista y vale decir que muchas de las grandes alegrías pasaron precisamente por el número 10, a quien, infortunadamente, no le alcanzó ese compromiso para despedirse del equipo que ayudó a forjar con una presentación más acorde a su legado.James Rodríguez Foto:Getty Images via AFPEl capitán dejó en el Mundial 2026 apenas sombras de lo que se esperaba de él, que era algo más cercano a la Copa América 2024 en la que fue MVP.Habría razones de sobra para soñar que podía ser y también evidencias elocuentes de un penoso adiós.Cuando fue gran figura de la Selección Colombia finalista continental, el 10 no contaba en São Paulo, venía de lesión en lesión y sus entrenadores no tuvieron mucha paciencia para esperar a que engranara, con lo cual se sabía que llegaba a aquella Copa con la intención de repotenciar su carrera. Disparó su nivel a límites que recordaron el inolvidable Brasil 2014 y fue socio y artillero y líder y comandante del barco hasta el día del caos en la final en Miami, hace ya dos años. James Rodríguez Foto:EFEPero vino el bache y fue uno de los eslabones principales. Esta vez llegaba al Mundial 2026 con enormes dudas después de apenas una docena de partidos previos, una fallida experiencia en el Minnesota United y un mar de dudas. Fue más una apuesta de terquedad mezclada con lealtad de Néstor Lorenzo, quien convencido de lo que todavía podía hacer su talento, lo impuso en toda la recta final de las Eliminatorias con chispazos de su gran capacidad, lo probó sin éxito –lo expuso– contra Croacia y Francia en los preparatorios sembrando dudas alrededor de su liderazgo, y, aún sabiendo que no habría ya un despertar, lo sostuvo en los cinco partidos en la actual Copa Mundo como titular para quedarse con las manos vacías: 0 goles y 0 asistencias. Algunos decibeles marcó en la escala de sacrificio pero no mucho más. James Rodríguez Foto:AFPJames en MundialesEl 10 se fue con 5 partidos, sin goles ni asistencias, sin datos relevantes en la estadística de minutos para producir gol y un lánguido 0,6 en el ítem de regates completados por partido. Su puntería se quedó en el 50 por ciento y solo la precisión de su pase fue del 87 por ciento, pero ojo: la calidad de esos pases es muy discutible ya que casi siempre de seguridad, cortos a Puerta y Arias para no arriesgar. Se fue con una calificación de 7,05 según Sofascore.Si se compara con el rendimiento en sus otros dos Mundiales está a años luz de Brasil 2014 e incluso por debajo de Rusia 2018, donde jugó muy pocos minutos y faltó en momentos definitivos, como los penaltis contra Inglaterra, que se perdió igual que la de este martes contra Suiza en Vancouver. James Rodríguez contra Portugal Foto:AFPEn Brasil, como solución a la ausencia de Falcao, alcanzó la gloria con un equipo diseñado para su talento y todo el ímpetu de sus 22 años, tras el cual fue ídolo y goleador, con 6 tantos. Jugó 5 partidos, 400 minutos, marcó 6 goles, dio 2 asistencias, requería solo 50 minutos para marcar gol, promediaba 2,6 pases clave y 3,2 tiros por partido. Pero hubo una curiosidad: su puntería fue del mismo 50 por ciento que en el Mundial 2026 y sus pases precisos inferiores a los de hoy (76 por ciento). La calificación de 8,1 fue corta para su exhibición. James Rodríguez contra Portugal Foto:AFPDespués, en su más gris presentación hasta ahora, la de Rusia 2018, sus números fueron más que discretos: jugó 3 partidos (152 minutos), dio 2 asistencias y no marcó goles, no llegó a dos pases claves o tiros o regates completados y su precisión fue del 87 por ciento.Y eso es lo que se lamenta más. Hace 8 años llegó lesionado y apenas pudo dar una mano, pero esta vez llegó sano, motivado y respaldado. Duele que no hay sorpresa: los antecedentes anunciaban el final, que no se compadece con su brillante carrera. Ahora sabe que no es capaz de repetir milagros y que ya no vale el “juego hasta cojo”. Sigue siendo James, el ídolo. Pero su cierre dejó más sabor a dolor que a hazaña.JENNY GÁMEZEditora de DEPORTES@JennyGamezAMás noticias de deportes Sigue toda la información de Deportes en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.