Cuando el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, anunció que los precios de los combustibles volverán a bajar esta semana, advirtió que las bencinas —como se conoce a la gasolina en Chile— no retornarán a los niveles de marzo. Antes del 26 de ese mes, la bencina de 93 octanos costaba cerca de 1.215 pesos (1,3 dólares) por litro, por ejemplo. Pero luego se encareció unos 370 pesos (0,4 dólares) y hoy rondan cerca de los $1.446 (US$1,56). “El motivo es que para hacer gasolina el petróleo necesita ser refinado y las refinadoras del mundo están muy afectadas. Por lo tanto, la diferencia entre petróleo y gasolina ha subido”, explicó el jefe de las finanzas públicas, en una rueda de prensa, el lunes. El aumento ocurrió después de que el Gobierno de José Antonio Kast decidiera traspasar íntegramente a los consumidores el alza internacional del petróleo, impulsada por el bloqueo en el estrecho de Ormuz derivado de la guerra en Oriente Próximo. Apenas los automovilistas supieron que habría un incremento, comenzaron a copar las estaciones de gasolinas para llenar sus estanques a la máxima capacidad. Pero la subida de los combustibles se concretó y su impacto empezó a sentirse en los hogares: la inflación mensual de abril fue del 1,3%, el mayor salto desde julio de 2022. Chile importa casi la totalidad de sus combustibles fósiles, por lo que depende del mercado internacional. Al mismo tiempo, la mayoría del crudo que abastece al mercado local pasa por las refinerías de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), mientras que una porción minoritaria corresponde a combustibles importados ya refinados. A primera vista, lo razonable sería que el precio de la gasolina reflejara el costo que asume la compañía estatal para refinar el crudo. Sin embargo, ese no es el criterio que utiliza el sistema, señala el economista Carlos Smith, profesor investigador del Centro de Investigación Empresa y Sociedad (CIES) de la Universidad del Desarrollo (UDD). El académico indica que ENAP es el único refinador del país. De ahí que, si el precio se fijara según sus propios costos, no habría una forma de saber si estos son realmente eficientes o si son más altos de lo que deberían ser, agrega. Al no tener competencia directa, podría operar con mayores gastos y esos montos terminarían trasladándose a los consumidores. Smith dice que, por eso, en lugar de usar el “costo de ENAP”, se utiliza una referencia internacional llamada crack spread o margen de refinación. Es decir, si refinar un barril de gasolina internacionalmente puede costar, por ejemplo, unos cinco dólares, en Chile se considera ese valor, aunque su empresa estatal pueda gastar más o menos de esto: “Cuando el costo de refinación de ENAP está por debajo del referente internacional, la empresa captura esa diferencia como una ganancia. Si ocurre lo contrario —algo que, en mi opinión, sucede la mayor parte del año—, esa brecha se refleja como una pérdida operacional en el área de refinación”.La histórica alza de los combustibles provocó una caída de la popularidad de Kast, que decidió en marzo no amortiguar el incremento internacional a través del Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles (Mepco). La justificación del Gobierno fue que no quería empeorar la estrechez fiscal del país sudamericano. Hoy, la percepción de los chilenos es que la economía atraviesa un mal momento. La actividad acumula cinco meses consecutivos de contracción y el desempleo llegó al 9,4%, la tasa más alta en cinco años, lo que ha incrementado el pesimismo sobre la evolución del mercado laboral, según distintas encuestas.Lo que sucede con el petróleo es un asunto que alimenta la preocupación, dado que la variación de su precio incide en el bolsillo de los hogares. De ahí que las declaraciones del ministro Quiroz respecto de esta materia prima sean escuchadas con atención en el país. Este jueves, ENAP ha confirmado en su informe de precios estimados para combustibles que la gasolina de 93 octanos bajará 100,3 pesos (US$0,11), la de 97 octanos descenderá 99,8 pesos (US$0,11) y que al diésel se le restarán 155,4 pesos (US$0,17). Gonzalo Escobar, profesor de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello (UNAB), recalca que la petrolera estatal fija un precio de referencia internacional. “No hay una relación uno a uno en cuanto al precio del petróleo y el de la gasolina. Es decir, el crudo puede haber disminuido, pero eso no significa que se traspase intacto debido a que las gasolinas tienen un proceso de refinación distinto que, a su vez, está asociado a otros costos”.El académico reconoce que el conflicto en el Oriente Próximo ha destruido capacidad de refinación en la economía mundial, dado a que Irán no solo es productora de combustibles, sino también es un actor relevante en la refinación. “Al destruirse capacidad productiva se generan cuellos de botellas en la producción de gasolina, lo que se ve reflejado en los precios internacionales. Es decir, esto explica por qué los costos globales de las gasolinas no han bajado al mismo ritmo que el petróleo”.
Por qué la bencina en Chile no vuelve al precio de marzo, pese a la baja mundial del petróleo
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