Cuando Ronaldo Salgado vio en Facebook un video de agentes migratorios sometiendo a un inmigrante, supo que ese hombre tendido en el suelo boca abajo era su papá, Lorenzo Salgado Araujo. Ninguna autoridad federal o local se lo había confirmado. Reconoció inmediatamente su voz rogando ayuda mientras se desangraba tras el disparo que había recibido de un funcionario del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).“Yo tenía fe de que sobreviviría esas heridas de la bala que le entró por aquí”, dijo este miércoles en una rueda de prensa mientras señalaba su costado derecho. “Estaba vivo cuando vi ese video”, narró, escoltado por congresistas demócratas —como Sylvia García y Alexander Green— y miembros de distintas organizaciones de apoyo a inmigrantes, como FIEL y la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC). Sostenía en sus manos un retrato de su padre sonriente.Unas horas más tarde, en la calle Canal de Houston, cientos de manifestantes –muchos más que el puñado que se vio la noche anterior– repitieron a gritos una y otra vez el nombre de Lorenzo Salgado. “¿Qué queremos para Lorenzo Salgado?”, gritó una persona. “¡Justicia!”, respondieron los protestantes. “¿Qué queremos para nuestros barrios? ¿Qué queremos para los hispanos?”, insistió la voz. “¡ICE out!”, exclamaron de vuelta. En sus pancartas pedían “transparencia” en la investigación sobre la muerte del inmigrante de origen mexicano, igual que exigieron sus hijos en una rueda de prensa más temprano y la congresista García en una carta dirigida al Departamento de Seguridad Nacional (DHS). El martes, Lorenzo Salgado había salido de casa a las 5.50 de la mañana para ir a trabajar en una construcción de viviendas al norte de Houston. A las 6.45 recogería en su van blanca al último de los miembros del equipo, conformado por tres inmigrantes más, entre ellos un hermano.Pero a las 7.00 de la mañana, la madre, María, le informó a Rolando, el hijo mayor, de 29 años, que algo malo le había pasado al padre: “No sabíamos qué, solo que estaba relacionado con el ICE”. Cinco minutos después salió al trabajo de su papá: “Si había sido detenido por el ICE, hubiera querido que la van fuera devuelta para que el resto de los trabajadores pudieran terminar las casas y las familias pudieran recibir su pago”, pensó el muchacho. Pero no consiguió el vehículo.Entonces vio en una página de Facebook comunitaria que había “actividad del ICE” en la calle Canal, en el barrio hispano Magnolia Park, un lugar que le era familiar. Cuando llegó a la avenida, vio la van de su padre estacionada, pero no había rastro de él, de su tío o del resto de compañeros. Agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) le informaron que una persona había sido trasladada al hospital Harris Health Ben Taub. En el centro médico nadie le dio información de la condición de su padre. Pero allí, donde habían nacido él y sus dos hermanos, ya habían declarado a su padre como fallecido como consecuencia de la herida de bala. La representante demócrata por Texas Sylvia García denunció en la rueda de prensa este miércoles que el DHS emitiera un comunicado de prensa el martes explicando su versión de los hechos y anunciando la muerte de Salgado sin haber notificado primero a su familia.El DHS dijo en su comunicado a medios que aproximadamente a las 6.50 am, agentes del ICE intentaron frenar el vehículo de Salgado como parte de una operación y que este “intentó evadir el arresto” y “embistió a un vehículo del ICE, se negó a obedecer varias órdenes verbales y utilizó su vehículo como arma para intentar atropellar a un agente”. Eso, explican, llevó a uno de los funcionarios a disparar su arma “en defensa propia”. Son los mismos argumentos que la agencia ha usado en anteriores ocasiones similares, como cuando en septiembre un migrante mexicano fue baleado por agentes migratorios en Chicago y también en enero, cuando otro oficial de migración mató a tiros a Renee Good en Minneapolis. Hasta este miércoles por la tarde, la familia Salgado no había recibido llamada de las autoridades federales o locales para darles información sobre lo ocurrido. El alcalde de Houston, John Whitmire —que ha sido criticado por su colaboración con las agencias migratorias—, aseguró en un comunicado que la ciudad no podría involucrarse en una investigación sobre la muerte porque “no tiene jurisdicción por encima de los funcionarios federales del orden”. “No les creemos”A pesar de la versión de los hechos compartida por las autoridades, Ronaldo Salgado y su familia desconocen aún qué llevó a un agente al uso de fuerza letal en contra de su papá, pues no creen en la versión oficial. Como su padre tenía un año y medio tramitando un permiso de trabajo, la familia había establecido un mecanismo de respuesta en caso de que el padre fuera detenido por el ICE: debía llamar a Ronaldo o a María, quien fue su esposa por más de 40 años. “Lo que pasó es que mi padre fue seguido por dos carros sin logos. Si mi padre hubiera visto un emblema del ICE o el emblema de cualquier agencia del orden público, mi padre hubiera obedecido, se hubiera detenido y no hubiera huido. Manejó rápido porque pensó que era perseguido. Pensó que le robarían sus herramientas de trabajo”, concluyó Ronaldo por lo mucho que conocía a su padre. “Desafortunadamente, eso no fue lo que ocurrió. El ICE no se le presentó de forma ordenada, en una forma profesional. Eso es lo estándar, que se identifiquen”.Las organizaciones defensoras de los inmigrantes y congresistas aseguraron que seguirán insistiendo para que las autoridades locales lleven a cabo una investigación “transparente” e “imparcial”. Todos aseguran que dudan de la versión de los hechos dada por el DHS y exigen que las evidencias completas —desde las grabaciones de cámaras corporales hasta los testimonios recabados— se den a conocer.“No les creemos. El ICE no se ha ganado la confianza de los americanos”, reclamó el representante de LULAC, Ramón Palomares. Para contribuir con el esclarecimiento de los hechos, la institución incluso está ofreciendo una recompensa de 5.000 dólares a quien aporte información que ayude a esclarecer lo ocurrido en la calle Canal el martes.Ronaldo Salgado y su familia desean saber qué pasó, pero también quieren que su padre, Lorenzo Salgado Araujo, sea recordado como un hombre humilde, que se preocupó por proveer lo necesario a su familia a base de trabajo y que también ayudó a muchas personas con empleo. El hijo mayor asegura que extrañará las rutinas del padre. Entre ellas, verle sentado cada tarde en su patio o verle tomando una cena abundante al lado de su madre.
“No les creemos”: la familia reclama una investigación independiente de la muerte del mexicano Lorenzo Salgado a manos del ICE
Junto a los Salgado, distintas organizaciones y congresistas demócratas presionan para que las autoridades locales lleven a cabo sus propias pesquisas sobre por qué el agente usó fuerza letal contra este inmigrante










