Bélgica celebraba la clasificación a los cuartos de final del Mundial 2026 tras golear 4-1 a Estados Unidos cuando una escena de apenas unos segundos terminó robándose parte de la conversación posterior al partido.

Las cámaras de la transmisión oficial captaron a Thibaut Courtois y Kevin De Bruyne en uno de los accesos a los vestuarios del Estadio de Seattle.

La secuencia, que comenzó a circular rápidamente en redes sociales, reavivó de inmediato una historia que acompaña al combinado europeo desde hace más de una década.

A primera vista, el trayecto parecía reflejar el distanciamiento que se les atribuye. Courtois avanzaba en primer plano con los guantes puestos y la mirada baja, mientras De Bruyne caminaba inmediatamente detrás del guardameta del Real Madrid.

Sin embargo, una mirada clínica al video revela un matiz en el segundo uno: al ingresar al pasillo, De Bruyne extiende su mano derecha y le da un ligero toque en la espalda al guardameta mientras le dice algo breve al pasar. Courtois, sin girar la cabeza ni romper su marcha, realiza un movimiento con el rostro que registra el comentario de su capitán, antes de que el mediocampista lo adelante por el costado izquierdo.