Pedro Sánchez ha decidido tomarse con “paciencia” y dar poca credibilidad a las nuevas amenazas y ataques de Donald Trump contra España. El presidente español evitó responder a las palabras del líder de EEUU, que llegó a decir que los españoles son “mala gente” y a ordenar en directo una ruptura de relaciones comerciales inviable porque tendría que hacerlo con toda la UE. Sánchez incluso contó que después de estos duros ataques, de los peores que se le han escuchado, Trump y él se cruzaron informalmente en la cumbre y estuvieron hablando de fútbol y de golf con total normalidad, como si nada hubiera pasado.“Después de esa rueda de prensa de Trump hemos hablado de fútbol, del mundial. Ha sido una charla coloquial, no ha habido ninguna tirantez, todo ha sido amabilidad”, ha explicado el líder español, que después ha aclarado en otra pregunta que también hablaron de golf, deporte que practica Trump pero no Sánchez. El presidente español no dio detalles, pero otras fuentes señalan que Trump está muy impresionado porque el español Josele Ballester acaba de arrasar en mayo en uno de sus campos, el Trump National, en Washington, batiendo el récord con un 12 bajo par.Sánchez se esforzó por minimizar las críticas y sobre todo por dar la impresión de que todo son palabras sin consecuencias, porque la realidad es muy diferente; esto es: que España cumple con la OTAN, y de hecho ha confirmado que, como adelantó EL PAÍS, Madrid ha acordado sumarse a la operación en Finlandia para defender el Atlántico y el Ártico. “Ahí están los datos, España ha hecho un esfuerzo extraordinario. España ha sido el tercer país de la OTAN que más ha aumentado su inversión en defensa. Ha aumentado cinco veces más que el PIB. Y de los 35.500 millones que invertimos en defensa, el 44% va a nuevo equipamiento, cuando la media OTAN está en el 20%. Varios países han agradecido la presencia militar española, especialmente Turquía, donde desde hace años desplegamos baterías de patriots en zonas fronterizas”, ha insistido Sánchez. Sin embargo, la sensación que había transmitido Trump en público justo al llegar a la cumbre fue completamente distinta. Igual que el año pasado en La Haya, en la cumbre anterior, esta vez en Ankara, al inicio de una reunión que estaba diseñada para aplacarle, el presidente de EE UU había lanzado una amenaza clara y había ordenado en directo a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, que corte todo el comercio con España, después de señalar que es un “socio terrible” en la OTAN porque “no participa ni quiere pagar”. El líder de EE UU llegó a calificar a España, no a Sánchez, como “mala gente”. En 2025, Trump ya amenazó con “aranceles terribles” a España, pero luego quedó en nada, sobre todo porque las relaciones comerciales con los Estados miembros de la UE, en un mercado único como el comunitario, no las lleva Madrid, sino la Comisión Europea. Y las normas son claras: no se puede romper solo con un miembro de la UE, habría que hacerlo con todos a la vez porque en eso consiste también la propia esencia de la UE. El líder estadounidense ya había amenazado antes con sacar a España de la OTAN, y tampoco puede hacerlo.Sánchez confirmó esa idea; esto es: que lo que dice Trump no se puede hacer, y en todo momento evitó responder, ni siquiera a esa idea de la “mala gente” española. Fuentes de la delegación señalan que, conociendo al personaje, es mejor optar por ignorarlo y no entrar al choque con él porque sus palabras no llevan a ningún lado y puede cambiar de opinión rápidamente. De hecho, después de criticar con dureza por la mañana a todos los líderes europeos por no apoyarlo, Trump dijo ya por la tarde que había habido “mucho amor” en la reunión de la OTAN y todo había ido bien.Sánchez ha explicado que se toma “con calma, paciencia y cierta normalidad” estos ataques. “Las relaciones con EE UU son muy positivas. No es la primera vez que somos objeto de críticas. Quiero recordar que España sufre déficit comercial con EE UU. Además, la política comercial es común, como ha recordado la Comisión Europea”, ha dicho el presidente español minimizando así en todo momento las consecuencias reales de las palabras de Trump. Sánchez también ha explicado, como antes había hecho La Moncloa en una nota, que "los vínculos económicos los tejen las empresas privadas, no los gobiernos", dando a entender así que no habrá repercusiones reales. Como ha explicado Sánchez, la Comisión Europea ha vuelto a salir en defensa de España tras los ataques de Trump. “La Comisión siempre garantizará la plena protección de los intereses de la Unión Europea y de todos sus Estados miembros. Seguiremos abogando por un comercio transatlántico estable, predecible y mutuamente beneficioso para el beneficio de todos”, ha dicho un portavoz comunitario en Bruselas este miércoles.“La Comisión ha sido muy clara y coherente en este asunto, el comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos está profundamente integrado y es mutuamente beneficioso”, ha insistido el portavoz del Ejecutivo comunitario. “Es de interés común salvaguardar esta relación. De hecho, esto es más importante que nunca en tiempos de incertidumbre global”, ha añadido, antes de recordar que la UE y EE UU firmaron un acuerdo comercial el año pasado que determina los aranceles para los productos europeos que llegan a EE UU y los estadounidenses a Europa. “Esperamos que Estados Unidos cumpla con sus compromisos en virtud de dicha declaración, como nosotros hemos cumplido con los nuestros”, ha insistido.Las declaraciones del líder estadounidense han ensombrecido una cumbre que se pronosticaba crucial para la seguridad de Europa y para el futuro del continente. Como es habitual, y ya hizo en La Haya, en el plenario Trump ha sido más suave que en las comparecencias ante la prensa y ha evitado las críticas directas a España y otros países, según fuentes presentes, que explican que el líder de EE UU tiene tres registros muy diferentes: uno, ante la prensa, donde es absolutamente salvaje para generar polémica y contenido mediático, otro, el de la charla directa, como la de Sánchez, donde se muestra muy amable, y un tercero, en de la cumbre, donde es duro en el fondo pero cuidadoso en las formas. Pero claro, la imagen que triunfa, explica esta fuente, es la que da en los medios, que es posiblemente la que menos repercusión real tenga porque es muy cambiante. El canciller alemán, Friedrich Merz, ha explicado después que, en la sesión plenaria de la cumbre, Trump había aceptado las explicaciones del presidente español. “Sánchez volvió a explicar que el Gobierno español está realizando ahora realmente un enorme esfuerzo para alcanzar los objetivos acordados en La Haya, y eso también fue recibido con una gran aprobación por parte del presidente Trump”, resumió el alemán.Pero por la mañana, ante los periodistas, Trump había emitido duras críticas contra sus aliados europeos, a quienes acusó de ser unos “inútiles” y unos “aprovechados”. El presidente de EE UU renovó con más dureza si cabe sus amenazas de tomar Groenlandia y fue muy claro sobre cómo se siente con la Alianza Atlántica: “No estoy contento con la OTAN”.Pero aunque criticó a Francia, Alemania, Reino Unido e Italia, fue especialmente duro con España. “Es un caso perdido”, llegó a decir, en una comparecencia ante la prensa junto al secretario general de la organización militar, Mark Rutte, que en todo momento aceptaba sus palabras. Trump no perdona que España no se haya comprometido a gastar el 5% de su PIB en defensa y no haya permitido el uso de sus bases en Morón y Rota para su guerra contra Irán. El presidente de EE UU también aseguró que el Gobierno español ha tratado “terriblemente” a Rutte. “Son mala gente”, dijo. “España es particularmente hostil”, ha criticado Trump. El Gobierno de Sánchez ha asegurado que puede cumplir sus compromisos con la OTAN invirtiendo el 2,1% de su PIB, y ha dado un paso adelante en su contribución a la Alianza, donde participa con varias misiones y operaciones. El presidente estadounidense dijo que él con la guerra de Irán “puso a prueba” a los europeos, y todos le decepcionaron. “Hablé con Alemania, hablé con Italia... no hablé con España. España es una causa perdida”, arrancaba el líder de EEUU. “Ya no queremos hacer negocios comerciales con España, por cierto, quiero que lo corten”, lanzó aparentemente de forma improvisada. “No quiero saber nada de España. Corten todo el comercio con España, por favor. Incluidas las visitas, ¿de acuerdo?“, le dijo a Bessent. ”Ya verán cómo vuelven corriendo. Tratan fatal a este hombre, y también es un buen hombre, un gran hombre", añadió señalando a Rutte. “Tienen suerte de tenerlo, pero España no acepta nada. No necesitamos comerciar con ellos. No quiero hacer más negocios con ellos. ¿De acuerdo? Que se haga de inmediato. Ni siquiera les hablen. No tienen remedio. Mala gente", insistía. Después se burló de un supuesto intento español de recuperar las relaciones. “Nos llaman, por favor, por favor, queremos comerciar con usted, señor. Queremos comerciar con usted, señor. Ganan muchísimo dinero con nosotros, y vamos a asegurarnos de que ganen mucho menos. No quiero ningún negocio con ellos”, insistía el presidente de EE UU. Por eso La Moncloa recuerda que EE UU vende a España más de lo que le compra, algo que no sucede con otros países europeos, como Italia.El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, mientras loaba a Trump, su labor y sus presiones para hacer que los aliados gasten más. El holandés reivindicó que España está gastando más, pero siempre sin contradecir abiertamente al líder de EE UU, que se despachó a gusto justo antes de dar inicio a una cumbre montada para aplacarle. “Usted mencionó a España”, le dijo Rutte. “Incluso logró que España pagara el 2%. Dieron un gran paso el año pasado. Aún hay problemas que resolver. Pero incluso España, yo diría, llegó al 2%”, añadió como para contentar a Trump, que sin embargo parecía absolutamente descontrolado en una comparecencia de prensa en la que cargó contra todos, especialmente Irán, aunque España se ha llevó una de las peores partes. Pero horas después, Sánchez y él hablaron como si nada, y La Moncloa decidió también hacer como si los ataques de Trump no existieran, porque en realidad sus consecuencias, al menos hasta ahora, son nulas.