NoticiaCarlos Enrique Cavelier cuenta cómo su abuelo y su padre fundaron la empresa que hoy lidera y que factura cerca de $ 2 billones al año.SUBEDITORA08.07.2026 20:36 Actualizado: 08.07.2026 20:36

La historia de una de las empresas de leche más queridas por los colombianos la inició en 1959 un médico que no quería que las personas siguieran tomando leche cruda porque se estaban enfermando.Jorge Cavelier Jiménez, uno de los primeros urólogos de Colombia, tenía claro que había que pasteurizarla, es decir, matar todas las bacterias, y así, bajo el lema de “Una botella de leche, una botella de salud”, montó junto a su hijo su propia planta en la Hacienda La Fagua, situada en el municipio de Cajicá, en Cundinamarca, la cual hoy sigue liderando su nieto Carlos Enrique Cavelier.Botellas de Alquería. Foto:Alquería“Recuerdo que mi abuelo atendía gratis todos los sábados a los habitantes del municipio. Siempre había colas de 20 o 30 personas en la casa. Dedicaba mucho tiempo a la gente y decía que había que pasteurizar la leche para que no se enfermaran”, recuerda su nieto en el videopódcast ¿Cómo lo hicieron? de EL TIEMPO.El secreto de Alquería. Foto:El ‘profesor Cavelier’, como le llamaban, tuvo una extensa trayectoria. No solo fundó el Hospital de la Samaritana, en la localidad de Santa Fé en Bogotá, para tratar a pacientes que sufrían sífilis, sino que también lideró la Cruz Roja Colombiana e incluso más adelante fue ministro de Salud en el gobierno del presidente Ospina Pérez y estuvo al frente de la Clínica Marly, también en la capital.Para comenzar el negocio, los Cavelier decidieron comprar maquinaria usada que encontraron a más de 400 kilómetros de Rionegro, en Antioquia, y se la llevaron hasta Cajicá. Desde el principio, el que estuvo al frente del negocio fue el hijo, Enrique Cavelier Gaviria, quien más tarde se llevó a toda su familia a vivir allí, su esposa y sus dos hijos; después se convirtió en el alcalde del municipio. LEA TAMBIÉN “En 1964 mi padre decidió que era muy difícil manejar la finca y la planta desde Bogotá, así que nos fuimos a vivir a Cajicá. Yo creo que el negocio prosperó porque se manejó desde allí. Es cierto eso que dicen de que el que tenga tienda, que la atienda”, dice Cavelier nieto al tiempo que recuerda que jugaba con los otros niños de los trabajadores de la finca y que su padre fundó la primera escuela mixta de Cundinamarca ahí mismo.Jorge Cavelier Jiménez fue uno de los primeros urólogos de Colombia. Foto:AlqueríaLos primeros años de la compañía, reconocida por su icónica leche de empaque rojo y blanco, fueron de aprendizaje para poco a poco ir ganando terreno y llegar a nivel nacional. Comenzaron con la botella de vidrio como empaque, la cual distribuían a domicilio principalmente en Bogotá. “Al principio, todo se mandaba en un solo camión que hacía un viaje al día. Eran camionetas que iban puerta a puerta y la gente salía y cambiaba las botellas. Recuerdo que la planta hacía bastante ruido cuando se lavaba el vidrio”, señala.En 1962 innovaron en el mercado con la introducción del cartón parafinado que revolucionó la forma de empacar. “Mi padre lanzó un cartón rojo de muy alta calidad y, con la ayuda de Enrique Luque Carulla, la empresa creció mucho. Por ese entonces, la planta tenía las mismas características que una sala de cirugía y, por ello, estaba en tan buenas condiciones y la leche era de tanta calidad”, asegura.Más tarde, en 1971, llegó la bolsa plástica que todos conocemos y, en 1995, la leche larga vida o UHT, la cual es procesada con la tecnología más moderna para garantizar que sea saludable. “Cada vez podíamos tener más días en conservación la leche, lo que nos permitía crecer muy rápido. De tener 80.000 o 90.000 litros al día, pasamos a 150.000 o 200.000. La demanda fue increíble y pudimos crecer hasta que llegó la recesión de 1998”, reconoce.Violencia y crisisCavelier nieto, quien hoy se denomina como el coordinador de sueños de Alquería, tomó las riendas de la compañía hacia 1992 de una forma un poco obligada. Si bien empezó a seguir los pasos de su padre en la política y estuvo por un tiempo al lado del precandidato liberal asesinado Luis Carlos Galán, el miedo y las amenazas de la época de la violencia del narcotraficante Pablo Escobar le hicieron replantearse su camino. LEA TAMBIÉN “Nunca me vi en los negocios, yo no sabía cómo manejar la plata. En esa época tuvimos la mala fortuna de que estaba Escobar y, como vinieron muchas amenazas, decidí venirme a la finca a trabajar con mi padre. No había hecho nada parecido. Había sido concejal, diputado y, después del asesinato de Galán, estuve en la Cámara de Representantes”, confiesa el líder de una de las mayores empresas de productos lácteos del país, quien estudió Antropología y Sociología, hizo estudios menores en Alemania y una maestría en Gobierno en Harvard.Las primeras botellas de Alquería eran de vidrio y se llevaban puerta a puerta. Foto:AlqueríaA su llegada a la compañía y después de tener que hacer un remedial en negocios, empezó a buscar nuevas innovaciones y productos. Todo marchaba bien en el proceso de transformación hasta que en Colombia estalló la crisis de 1999, la recesión más profunda de la historia moderna del país, que endeudó a la empresa hasta el punto de que casi desaparece. Incluso, en el año 2000, Alquería se tuvo que acoger a la Ley 550, conocida como de quiebras.“La recesión fue el reto más angustioso. En esa época quebraron muchas empresas. No sabíamos manejar bien las finanzas de la compañía y teníamos un endeudamiento alto. Afortunadamente, los bancos nos permitieron aplazar créditos y pagar unos intereses razonables. Diría que sobrevivimos comprando máquinas usadas en Pakistán porque pase lo que pase, el colombiano nunca se vara”, admite.La mala estrategia de endeudamiento unida a la difícil situación económica que atravesaba el país, llevó a Alquería a deberles a sus acreedores cerca de 34.000 millones de pesos de la época, recursos que fueron devueltos en su totalidad, años después cuando la empresa logró salir de esta situación.Por ello, al ser preguntado qué consejo le daría a un joven emprendedor, el coordinador de sueños de Alquería menciona que le diría que cuide mucho de su caja y de los créditos que toma. “Un negocio funciona porque hay un buen producto y un buen gerente”, manifiesta.Después de este gran aprendizaje, la compañía siguió con su plan de expansión nacional. En el 2005 llegó a Cali y luego a otros destinos, como su regional de Antioquia, con la alianza con la Procesadora San Martín, con sede en Medellín, y a Bucaramanga, donde tuvieron un proceso de alianza con la empresa local Ricalac.Carlos Enrique Cavelier tomó las riendas de Alquería en 1992. Foto:Alquería“Uno se pregunta por qué Alquería no ha salido del país. Yo considero que primero tenemos que ser lo suficientemente fuertes y sólidos en nuestras plantas de Colombia”, cuenta.Posterior a ello, en el 2007 también se aliaron con la multinacional francesa Danone en un acuerdo proyectado a 10 años, en el 2012 incursionaron en el mundo del arequipe y en el 2015 se unieron con la compañía Freskaleche para fortalecer su presencia en los Santanderes. LEA TAMBIÉN Empresa multimarcaLa compañía, la cual se ha convertido hoy en día en una de las más queridas por los colombianos, ya no se enfoca únicamente en la leche, sino que su portafolio de productos es cada vez más amplio. “Nos hemos convertido en una empresa multimarca muy diversificada, que tiene desde leche hasta cremas, arequipes y yogures, así como la empresa de quesos Del Vecchio, la cual, cuando la compramos, producía 5.000 litros y hoy ya va en 40.000 diarios, o la de snacks, llamada Vitad”, afirma.Alquería factura cerca de 2 billones de pesos al año y acopia más de 355 millones de litros de leche. En la actualidad, cuenta con siete plantas de producción distribuidas a lo largo del país y tiene acopios en cuatro regiones. Por ejemplo, en la Sabana está presente en los municipios de Cajicá, Fúquene, Sesquilé, Simijaca, Boyacá y Cubarral; y en lo regional este tiene presencia en Bucaramanga y los municipios de Málaga, El Socorro, Aguachica, Pailitas y Astrea.Carlos Enrique Cavelier, coordinador de sueños de Alquería. Foto:Cortesía AlqueríaAdicional a ello, el sentido social es uno de los ejes de la empresa y, a título personal, de Cavelier. Alquería se convirtió en pionera del sector al obtener la certificación como Empresa B, una distinción que la acredita como integrante del selecto grupo de compañías en el mundo cuyo propósito se centra en el bienestar de las personas, la sociedad y la naturaleza. Además, también se destacan programas como ‘Leche para la paz’, implementado en la Macarena, un territorio en conflicto en el que se han vinculado más de 1.100 familias a las que les compran hasta 150.000 litros diarios de leche.Alquería acopia hoy en día más de 355 millones de litros de leche. Foto:Alquería“Dijeron que íbamos a durar ocho días porque era lo que siempre había pasado, pero ya llevamos 18 años. En el 2001 también trabajamos con el Banco de Alimentos de Bogotá y después ayudamos a crear la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco) y a poder llevar nutrición a cada rincón del país”, asevera.De igual manera, Cavelier dedica buena parte de su tiempo a la Fundación Alquería Cavelier, con la cual aspira a convertir al departamento de Cundinamarca en el más educado de toda América Latina de aquí al año 2035, con base en los resultados de las Pruebas Saber 11 y de Pisa. En total, a lo largo de estos años, el programa ha beneficiado a más de 146.609 estudiantes. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.