La posibilidad de que el sur de California sufra un terremoto devastador vuelve a encender las alarmas de la comunidad científica. Una nueva investigación reveló que la tensión sísmica a lo largo de dos de los sistemas de fallas más peligrosos del estado ha alcanzado sus niveles más altos en al menos 1.000 años. El estudio analizó detalladamente la acumulación de energía en tres segmentos de las fallas de San Andrés y San Jacinto, cerca de las montañas de San Bernardino, descubriendo que dos de ellos ya igualaron o superaron los picos históricos registrados en el último milenio. A pesar de la contundencia de los datos, los expertos aclararon que los hallazgos no implican la inminencia de "El Gran Terremoto" (The Big One), aunque sí ratifican la extrema vulnerabilidad de la región. De acuerdo con Ahmed Elbanna, director del Centro Estatal de Terremotos de California y profesor en la Universidad del Sur de California, la corteza en esa zona se encuentra tensionada y "lista para romperse". "Para liberar los niveles de tensión de los que hablamos en este estudio, necesitamos un terremoto de magnitud 7 o superior", advirtió el especialista, señalando que el sur de la región no experimenta un sismo urbano de gran escala desde el de Northridge en 1994.