En pocos días se cumple un año desde que Alberto Núñez Feijóo pronunciara una de sus frases más célebres desde que preside el Partido Popular (PP). En el balance de final de curso que ofreció desde la sede de la calle Génova 13 en julio de 2025, el político gallego "felicitó" a aquellos ciudadanos que pudieran "descansar unas semanas". Y, a los que no, les dijo que "las vacaciones están sobrevaloradas". Buena parte de la opinión pública no encajó bien el comentario y los datos del CIS corroboraron lo alejado que estaba del sentir general de la población el comentario del popular. Un 90% de los españoles da importancia al descanso veraniego. Pero aquello fue una broma. Así lo definió el propio Feijóo. Una anécdota. Todo lo contrario al posicionamiento que ha fijado, en las últimas horas, en cuanto a las bajas laborales.PublicidadEl líder popular afirmó este martes, en un encuentro con empresarios vascos, que es necesario abordar el "cáncer" —con esa palabra— del "absentismo laboral" y sugirió, de paso, que un trabajador no debería cobrar las mismas prestaciones cuando va a trabajar que cuando no lo hace. Algo que en realidad no ocurre. Sus palabras tienen poco matiz. El vicesecretario de economía del PP, Juan Bravo, ha tratado de explicarlas, la mañana de este mismo miércoles, en el programa La mirada crítica, de Telecinco. Bravo se ha detenido en el "fraude" que pueden suponer algunas bajas —pese a las arenas movedizas que representa definir qué es el "fraude" en el marco de las bajas laborales— y en cuantificar el coste para el Estado del "absentismo": 18.000 millones de euros más desde 2018. Sin embargo, el PP evita introducir en la conversación algunos elementos, como el envejecimiento de la población española, las largas listas de espera (que pueden alargar considerablemente el tiempo en el que un trabajador recibe el tratamiento para la dolencia que tiene) o el hecho de que España sea uno de los países en los que más horas extra no remuneradas se trabajan y el impacto que tiene eso en el estrés laboral.Pero lo cierto es que la lucha contra el absentismo es una batalla a la que el PP no le ha dado nunca tanta importancia como hasta ahora. "Absentismo" es una palabra que ni siquiera aparece en el programa de la formación para las elecciones generales que se celebraron el 23 de julio de 2023. En el texto —que en materia laboral se centra en medidas para ayudar a los autónomos, facilitar las contrataciones o favorecer el acceso al Ingreso Mínimo Vital (una iniciativa que el PP apoyó, en el Congreso, en 2020)— tampoco se incide en que las bajas médicas sean un problema para el Estado. Pero en la recta final del curso—en pleno intento del PP de copar tanto espacio a la derecha como pueda en competición con Vox—, Feijóo ha asumido por entero el discurso que defiende la patronal española, ha sembrado la duda en lo que es un derecho básico de los trabajadores y ha echado una palada más de tierra sobre lo que un día se llamó, en un tramo ya lejano de la actual legislatura, "giro social" del líder popular.PublicidadCambio de posición sobre la reforma laboralLo cierto es que el PP no ha encontrado, en los últimos años, encontrar su sitio en el debate sobre el mundo del trabajo. Quizá, la máxima evidencia fue el cambio de posición que tuvo que reconocer el partido tras posicionarse en contra de la reforma laboral que impulsó Yolanda Díaz en 2022, a la que el PP se opuso, pero que salió adelante gracias al archirrecordado voto despistado del diputado popular Alberto Casero, hoy condenado por corrupción y alejado de la vida pública.Pero el fallo de Casero tampoco pasa de anécdota. Lo verdaderamente revelador fue la oposición férrea que desplegó el partido durante la tramitación de aquella reforma laboral, que tuvo como principal objetivo la reducción de la temporalidad y que trató de poner coto a los contratos precarios de las subcontratas. El PP votó en contra el 3 de febrero de 2022 y alrededor de 17 meses después, en plena campaña electoral antes de las elecciones del 23J, Borja Sémper reconoció que su formación se había equivocado con su voto en contra de la iniciativa, que contaba con el apoyo de los sindicatos y también de la patronal. Sémper, por aquel entonces portavoz de campaña del PP (y, ahora, su portavoz nacional), alegó que, cuando su grupo parlamentario se opuso a la iniciativa del Gobierno, Feijóo no presidía el partido. Lo hacía Pablo Casado.Por otra parte, hay que recordar que uno de los mayores recortes en materia laboral de la historia de la democracia lo impulsó, en 2012, un presidente popular. Mariano Rajoy abarató el despido (las indemnizaciones pasaron de 45 a 33 días por año trabajado), situó los convenios de empresa por encima de los convenios colectivos y eliminó los salarios de tramitación, salvo en los casos en los que se optara, finalmente, por la readmisión, cuando el despido fuera nulo o cuando afectara a un representante de los trabajadores. Aquella reforma de Rajoy, de hecho, facilitaba el despido por acumulación de bajas médicas. Una de las primeras decisiones que tomó Yolanda Díaz al llegar al Ministerio de Trabajo fue, precisamente, desmantelar aquella modificación que había impulsado el gobierno popular.Publicidad'Tumbos' con la reducción de jornadaOtro equilibrio en materia laboral que ha hecho el PP en los últimos tiempos —y este sí que es con Feijóo al frente— es el que protagonizó el partido con la reducción de jornada laboral a 37 horas y media que trató de sacar adelante el Gobierno, de nuevo desde el ministerio que lidera Díaz. Las derechas tumbaron la votación en el Congreso con una posición inequívocamente contraria del PP, que lanzó, sobre todo, argumentos de perfil político —disconformidad con la forma de alcanzar un acuerdo sobre el tema, que, en este caso, no contaba con la espalda de la CEOE— más que estrictamente laborales. Al PP se le criticó mucho no dejar siquiera que la iniciativa se trabajara en la Cámara Baja, toda vez que su partido, Vox y Junts per Catalunya la torpedearon por la vía de las enmiendas a la totalidad. Y se le afeó eso porque Feijóo había evidenciado antes, en lo que se entendió como un aparente giro social, que los tiempos de trabajo podían merecer una reconsideración. El PP ha llegado a apostar durante esta legislatura por la semana de cuatro días —aunque sin recortar horas de trabajo— y por la flexibilización de la jornada laboral. De hecho, los populares llegaron a presentar una ley de conciliación que incluía un "banco de horas" para que los trabajadores pudieran elegir cómo usarlas para conciliar mejor. Pero su voto a la reducción de jornada, que buscaba atacar, entre otras cosas, los problemas de conciliación de los trabajadores, fue un "no" rotundo. En aquel caso, la simbiosis con Antonio Garamendi fue perfecta.Revuelo mediático con el absentismoY lo es también en el debate sobre el absentismo. Si Feijóo quería generar acaparar titulares, lo ha conseguido. Tras afirmar que los trabajadores que no acudan a trabajar —por ejemplo, por una baja— no deberían cobrar las mismas prestaciones que los que sí acuden, se desató una avalancha de reacciones por parte de formaciones de izquierdas y sindicatos. "Aquí, lo que hay que hacer es abrir un debate en serio sobre las condiciones de trabajo que llevan a muchísimas personas a enfermar", ha trasladado Unai Sordo, secretario general de CCOO. "Agradezco la sinceridad de Feijóo. Es decir, ya no mira a los trabajadores, ya mira a los empresarios", ha aseverado Pepe Álvarez, su homólogo de UGT.El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha afirmado en la red social X que "quien llama 'cáncer' a las bajas laborales y propone que los trabajadores enfermos cobren menos deja claro de qué lado está". Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda del Ejecutivo, ha respondido así a Feijóo: "Estar enfermo no es una elección. Elegir desproteger a las personas trabajadoras cuando más vulnerables están, sí lo es". Por su parte, las distintas figuras políticas del PP, como Ester Muñoz, su portavoz en el Congreso, se han dedicado a defender el discurso de la protección de los derechos de los trabajadores frente a los "jetas", que, según el marco que trata de imponer el partido, serían aquellos que se 'aprovechan' de las bajas médicas.