Abelardo de la Espriella ha elegido a Omar Bula Escobar como el próximo canciller de Colombia. “Un verdadero NUNCA, un colombiano con una trayectoria excepcional al servicio de la diplomacia internacional, con experiencia en escenarios de guerra, misiones humanitarias y representación de nuestro país en distintos continentes”, ha destacado la campaña en su anuncio. El Ministerio de Exteriores es una de las carteras más importantes para el nuevo Gobierno, que en los próximos cuatro años tendrá una agenda marcada principalmente por el relacionamiento con el Estados Unidos de Donald Trump, la transición en Venezuela y la renovada amistad con países gobernados por la derecha o la ultraderecha, como Ecuador, Argentina o Israel.Bula es analista de temas internacionales y cuenta con más de 20 años de experiencia como diplomático de la ONU en países como Ecuador, Sudán, Italia o Egipto. Escritor y conferencista, está alineado con el trumpismo MAGA de Estados Unidos y es un defensor del restablecimiento de las relaciones con Israel. En su perfil de X se declara “a favor de Occidente”. En uno de sus libros, El Plan Maestro (autopublicado), defiende teorías como la posibilidad de que existe una “maquinación internacional” liderada por Irán con países latinoamericanos para implantar un arma nuclear en la región. “Para nadie es difícil imaginar las consecuencias de una Venezuela Nuclear y unas FARC disponiendo de su absoluto respaldo”, escribía en 2013.“Su misión será liderar una reingeniería de la Cancillería, profesionalizar el servicio exterior y orientar la política internacional de Colombia hacia el pragmatismo, la eficiencia, la ciberdiplomacia, el comercio, la defensa del interés nacional y el reposicionamiento del país como actor serio en el hemisferio”, ha explicado De la Espriella en un comunicado.Durante la campaña, De la Espriella propuso transformar el sistema diplomático. Para el presidente electo, hay embajadores que están “dedicados a hablar paja, coctelillos y a tomar trago” y por eso quiere convertir las sedes diplomáticas alrededor del mundo en “agencias de venta”. “Yo no necesito embajadores, necesito agentes comerciales”, dijo el nuevo mandatario en un comunicado de su campaña. Esta visión se alinea con su idea de convertir a Colombia en un estilo de empresa.Eso no quiere decir que haya elementos claramente ideológicos. De la Espriella recalcó que no mantendría relaciones con los gobiernos de países como Cuba, Nicaragua o Venezuela, hoy presidido por Delcy Rodríguez. En varias entrevistas, el ultra aseguró que solo sostendría relaciones con Caracas a través de la pauta estadounidense. En enero, el colombiano celebró la captura de Nicolás Maduro y ha instado a que se celebren nuevas elecciones en el país vecino.La campaña ultra ha hecho saber de todas las maneras posibles que Estados Unidos será un socio fundamental del nuevo Ejecutivo. La relación supera lo comercial: De la Espriella quiere ser un aliado más de Trump, con quien conversó tras el triunfo electoral. Eso pasa por dar un giro a la diplomacia que ha mantenido Gustavo Petro y que ha provocado varias tensiones con Washington. El presidente electo quiere sumar a Colombia al Escudo de las Américas, una coalición internacional fundada por Trump con otros presidentes de la región con los que tiene afinidad política. El objetivo de la iniciativa multilateral es coordinar esfuerzos militares para combatir a los cárteles narco, al ponerlos a la misma altura que los grupos terroristas.Otro de los principales y más polémicos giros en política exterior es su propuesta de restablecer las relaciones diplomáticas con Israel, las cuales rompió Petro por las atrocidades cometidas en la franja de Gaza. Su agenda es muy proisraelí: ha dicho que abrirá una embajada en Jerusalén, quebrando una histórica neutralidad y siguiendo el camino de Trump o el argentino Javier Milei. Al tiempo, quiere convertir al Gobierno de Benjamín Netanyahu en un aliado militar pese a las informaciones, hechas por organismos de la ONU y organizaciones civiles, de que la tecnología militar israelí, entre las más avanzadas del mundo, es usada en posibles crímenes de guerra contra los palestinos.