Durante años, la gran preocupación financiera de los jubilados fue agotar antes de tiempo sus ahorros. Pero varios asesores vienen alertando sobre el reverso de ese temor: el llamado underspending, es decir, gastar demasiado poco incluso cuando el patrimonio permitiría una vida más cómoda.Una cobertura de CNBC resume esa idea con una frase muy clara del asesor Zach Teutsch: “Gastar en exceso es arriesgado. Pero gastar de menos también lo es”. La advertencia es importante porque cambia la lógica del retiro: no se trata solo de proteger el dinero, sino de usarlo bien.El argumento central es que muchos jubilados siguen viviendo con una austeridad extrema por pura inercia mental. En los ecos del artículo se repite que “la mayoría de los jubilados se preocupan por quedarse sin dinero, pero gastar demasiado poco puede conllevar sus propios riesgos”. Ese riesgo no es abstracto. Se traduce en “renunciar a viajar, al apoyo familiar, a la generosidad o a otras experiencias durante los años en que más puedes disfrutarlas”. Es decir, la prudencia excesiva puede terminar empobreciendo la etapa de vida que se supone debía ofrecer más tiempo para disfrutar.Otra idea que circula en medios especializados es muy reveladora: "Alrededor de un tercio todavía conserva intactos el 100 % de sus ahorros al llegar a mediados de la década de los ochenta”. La cifra sirve para ilustrar el fenómeno que señalan los asesores: hay personas que llegan a edades avanzadas casi sin haber tocado un ahorro que habían reunido precisamente para vivir mejor en el retiro.La paradoja es fuerte: la obsesión por no quedarse sin dinero acaba impidiendo usar el dinero para lo que fue guardado.La respuesta que proponen estos especialistas no es derrochar, sino planificar: Empezar con un plan de retiro, con una pauta inicial y ajustes posteriores, y también “stay flexible”, adaptando el gasto a los cambios de mercado, salud y necesidades personales. Esa combinación de método y flexibilidad es la que les permite defender la idea de disfrutar “con moderación”, no a ciegas.Por eso, el mensaje que emerge de esta corriente de asesores financieros no es frívolo ni irresponsable. Lo que afirman es que jubilarse no debería consistir solo en custodiar un capital hasta el último día, sino en convertirlo en tranquilidad, experiencias y apoyo real cuando todavía hay salud y ganas de aprovecharlo. Más que invitar a gastar por gastar, invitan a perderle el miedo a usar, con cabeza, el dinero que costó tantos años ahorrar.
Los asesores financieros coinciden: "Los jubilados no deberían tener miedo de disfrutar del dinero que ahorraron con tanto esfuerzo durante años, siempre con moderación"
Cada vez más expertos en retiro advierten sobre un riesgo menos visible que el de gastar demasiado.El problema, dicen, no es solo conservar el patrimonio.







