“Aquí, aquí, aquí no hay quien viva”... Seguro que mentalmente no solo has leído el inicio del artículo con la melodía de entrada de la mítica serie de Antena 3, sino que has terminado la estrofa en tu cabeza. Esta es una pequeña muestra de cómo de hondo logró calar en su momento una de las comedias más relevantes en historia de la televisión española. Todo ello a pesar de que apenas estuvo tres años en emisión, en los que eso sí les dio tiempo a publicar cinco temporadas y tres especiales de Nochevieja.PublicidadConcretamente, la serie se estrenó un 7 de septiembre de 2003 y dijo adiós el 6 de julio de 2006. O lo que es lo mismo, hace 20 años ya. En retrospectiva, fue una exposición breve pero intensa. Entonces las temporadas no tenían diez capítulos como ahora, y la duración de cada episodio, con anuncios, se iba fácil por encima de la hora y media. Pero, sobre todo, porque Aquí no hay quien viva nunca se ha terminado de ir. Así lo recuerda su cocreador Alberto Caballero, que con motivo del vigésimo aniversario de su adiós publicó lo siguiente: “Gracias a los casi 6 millones que la seguís viendo mensualmente en streaming”. Un dato profundamente llamativo porque, aunque siempre va a haber gente que la descubra por primera vez, indica claramente que son muchas las personas que deciden verla una y otra vez.Las series de TV que se ven en bucleEn esencia, se podría decir que Aquí no hay quien viva ha logrado alcanzar el Olimpo al que solo unas pocas producciones pueden aspirar. Eso a lo que en medios anglosajones llaman comfort TV, y que no son otra cosa que esas series a las que siempre se vuelve porque nos hacen sentir bien. En España, el ejemplo paradigmático son Los Simpson (1989-actualidad), que durante décadas se ha consumido casi como un ritual a la hora de la comida. Una costumbre que, a fuerza de repetición, hace que personas de diferentes generaciones compartan referentes y bromas.Es cierto que la familia de Springfield no ha parado de producir nuevos episodios en todo este tiempo, pero también que existen una serie de temporadas que son las que todo el mundo recuerda. Por su calidad, desde luego, pero también por el número de ocasiones que se han emitido en Antena 3, siempre con grandes datos de audiencia. Un fenómeno que réplica Aquí no hay quien viva, y que habla de un ecosistema televisivo que ya no existe, pero también de unos hábitos de consumo que, por lo visto, han logrado sobrevivir al nuevo paradigma de las plataformas y el contenido a la carta.Como decíamos, Aquí no hay quien viva apenas duró tres años, aunque eso no quiere decir que se dejase de emitir. Quizá no en Antena 3, pero sí en sus canales asociados en la TDT. Una figura clave para entender el por qué de su permeabilidad. No es casualidad que la televisión digital terrestre comenzase su emisión gratuita en España en 2005, lo que supuso un gran número de cadenas disponibles que, de la noche a la mañana, necesitaban de programación. Así, la emisión de series y productos repetidos se convirtió en una forma barata de ofrecer contenido. Y, entre todas lo que allí se puso, la comunidad de vecinos de Desengaño 21 rápidamente destacó por su capacidad de reunir gente en torno a la televisión sin que se cansasen de sus historias.PublicidadQué es la 'comfort TV' y cómo encaja ANHQV en ellaSi atendemos a la mayoría de series que tienen devotos capaces de visionarlas una y otra vez, descubrimos que casi todas ellas son comedias. Además de Los Simpson, los ejemplos clásicos entre el público español son Friends (1994-2004), Sexo en Nueva York (1998-2004), The Office (2005-2013), Cómo conocí a vuestra madre (2005-2014) o The Big Bang Theory (2007-2019). Casi todas ellas series de tipo sitcom, esto es de capítulos cortos, con tramas autoconclusivas y que se emitieron en la época de la TDT. De hecho, la mayoría las vimos a través de Neox, canal que se especializó en cosechar a esta audiencia que busca lo bueno conocido en lugar de lo bueno por conocer.¿Y series españolas? Lo cierto es que en la televisión patria las sitcom ortodoxas no fueron la norma común. Durante mucho tiempo, el molde fue Médico de Familia (1995-1999), por lo que pedían las cadenas eran series que apelasen a todos los públicos; y con capítulos largos en los que poder incluir product placement a cholón. Es por ello que crear esta comfort TV española resultó más complicada de construir, pues media hora para ver un episodio lo puede sacar casi todo el mundo, pero el sentarse más de una hora frente a la pantalla ya es más complicado. Aún así, hay comedias que lo han logrado. ANHQV es el ejemplo paradigmático, aunque también se le puede añadir su gran competidora en la época, Los Serrano (2003-2008) o su continuación espiritual La que se avecina (2007-actualidad), que por duración es ya un poco Los Simpson españoles.PublicidadPor qué vemos una misma serie una y otra vez¿Eso quiere decir que solo las series cómicas puedan alcanzar ese estatus atemporal de comfort TV? En realidad no. Hay ejemplos como Perdidos (2004-2010), Anatomia de Grey (2005-2025) o House (2004-2012), por nombrar solo algunas, que tienen un fandom que encadena un capítulo detrás de otro de manera obsesiva, pero son las menos. Sin embargo, la comedia reúne todas las características que nos hace querer volver a una serie.Según el portal Psychology Today, cuando regresamos a una serie que ya hemos visto buscamos el descanso mental que necesitamos tras haber pasado un día cargado de estímulos. Es el llamado efecto de mera exposición, según el cual las personas tienden a desarrollar una preferencia por aquellos estímulos a los que han sido expuestos en más ocasiones. De esta manera, la repetición es clave pues hace que aumente nuestro agrado por algo. O dicho de otra manera, es el principio que hace de la familiaridad un valor positivo.Pero, además, la comedia se caracteriza por no ser un producto demandante en sus tramas y, además, ofrece una fuerte recompensa anímica de manera instantánea. Es decir, el reír sirve para aliviar tensión y ofrece una dopamina que nuestro sistema ansía hasta el punto de liberarse solo con la anticipación. Es por ello que funcionan chistes que ya sabemos que van a venir, algo muy importante en una serie tan dependiente de sus gags como Aquí no hay quien viva. Antes de que suceda sabemos que Concha va a entrar, que Lucía va muy mona siempre o que Emilio va a pedir un poquito de por favor. Y, aún así, o quizá precisamente por ello, nos reímos.Todo lo que 'Aquí no hay quien viva' ofrece al espectadorAquí no hay quien viva lo tiene todo para ser una serie a al que volver: un nutrido grupo de personajes perfectamente definidos, gags divertidos, tramas ligeras en las que nada grave pasa (si exceptuamos a Paloma en coma) y, en líneas generales, unas dinámicas que conocemos y comprendemos porque nos son familiares. La serie es casa, el sitio en el que encontrarnos a los arquetipos que forman parte de nuestro día a día y con los que estamos a gusto.Por ello, después de un día complejo en el trabajo o agotador en lo personal, muchas personas prefieren conectarse a radio patio a escuchar las mismas historias de siempre. Es, en esencia, la misma sensación que sucede cuando te reúnes con los amigos de toda la vida a contar las mismas batallitas de siempre. Predecible pero satisfactorio, y desde luego mucho menos demandante que asomarse a un mundo nuevo que no conocemos, y que va a exigir de un esfuerzo extra por nuestra parte.