Con una base monetaria que acumula diez meses de contracción, el sistema bancario comenzó a liberar su liquidez hacia el sector privado, aunque bajo un estricto filtro de riesgo. La incipiente reactivación del crédito en pesos recae sobre las empresas, que comenzaron a traccionar financiamiento a partir de un descenso en las tasas de interés. En contrapartida, frente a una incobrabilidad familiar que alcanzó niveles máximos desde la salida de la Convertibilidad, las entidades financieras blindan sus carteras y mantienen cerrado el grifo para el consumo de los hogares.
Durante junio, la base monetaria exhibió una contracción del 1,2% en términos reales y ajustada por estacionalidad, acumulando una caída del 9,5% real en lo que va del año, indicó el Informe Monetario Mensual del Banco Central. Sin embargo, esta absorción general convive con un circulante que volvió a expandirse por segundo mes consecutivo. El motor de este fenómeno parece ser la reactivación crediticia. En el sexto mes del año, los préstamos en pesos al sector privado registraron un alza del 0,3% mensual real, movimiento impulsado de forma exclusiva por los préstamos comerciales.
El rebote comercial y la dinámica de los pesos










