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Estado, empresa y sociedadEstados Unidos, aun con su poder económico, científico y militar, enfrenta tensiones profundas.

En 2026, los Estados Unidos de América conmemoran 250 años de independencia. Guatemala conmemora 205. Dos fechas separadas por el tiempo, la geografía y el peso de la historia, pero unidas por una pregunta que no envejece: ¿de qué sirve proclamar la libertad si no se convierte en vida digna para los ciudadanos?

La independencia no cabe en un acta ni se agota en una ceremonia. Es una promesa exigente. En 1776, la revolución norteamericana encendió una idea poderosa: que un pueblo podía gobernarse a sí mismo y que todos los hombres son creados iguales, dotados por el Creador de derechos inalienables como la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; aunque esa libertad, proclamada con solemnidad, haya tardado generaciones en ensancharse para incluir a todos.