El aumento de los precios del oro y la plata y el creciente interés por los objetos de colección han disparado la compraventa de monedas de curso legal. Cuanto más raras, más cuestan, y esa rareza está condicionada principalmente por la tirada que tuvo la moneda y el país que la emitió. No ocupan un gran segmento del mercado numismático, que se concentra en piezas antiguas, pero son uno de los productos más atractivos para los nuevos coleccionistas. Madrid acogió el pasado fin de semana una de las ferias más importantes del gremio y hubo bastante trasiego de monedas de euros revalorizadas. No se hablaba mucho en el III Evento Numismático Internacional Madrid celebrado en el Hotel Palace. Los coleccionistas dedicaban toda su energía a las monedas, mirándolas cuidadosamente durante largos minutos. Si alguna les interesaba mucho el examen se dilataba aún más (lupa mediante), y pedían precios después de revisar varias páginas con piezas similares. Predominaban los extranjeros. Chinos, franceses, estadounidenses o rusos preguntaban una y otra vez por monedas belgas recientes o piezas romanas o griegas certificadas por NGC, una empresa estadounidense que autentica y valora un enorme volumen de objetos para el mercado numismático. Compradores recorriendo las diferentes mesas expositoras en el evento. (A.H.S.) “Todo depende de la tirada porque se estima que hay unos 300.000 coleccionistas de moneda euro y todas las series de moneda que estén por debajo de esa cifra tendrán algún tipo de demanda”, explica a El Confidencial Álvaro Jiménez, director de La Dobla, una de las tiendas de numismática más grandes de España. “Las monedas euros más cotizadas generalmente nunca han circulado como dinero corriente (aunque técnicamente lo son), porque no se concibieron para eso. Suelen ser ediciones conmemorativas y muy limitadas que las instituciones venden a sobreprecio desde que se emiten”. Otras monedas más comunes ganan cierto valor entre coleccionistas porque tuvieron tiradas bajas, como una finlandesa de dos euros emitida en 2003 que se vende por cinco euros, ejemplifica Jiménez. Esas no suelen subir mucho de precio por el deterioro que les ha provocado la circulación y conforman la mayor parte de la oferta de los negocios numismáticos, como una moneda portuguesa de cinco euros que se emitió en 2007 o una alemana de dos euros emitida en 2006. La web de Filatelia Monge, una tienda especializada de Barcelona fundada en 1878, detalla que entre las “tendencias del coleccionismo de 2026” dominan el interés las monedas de euro de tiradas bajas y “el mercado muestra un crecimiento sostenido en monedas de dos euros conmemorativas”. Hay casos paradigmáticos como el de una moneda eslovaca de dos euros acuñada en 2017 que salió en tres versiones diferentes: la de libre circulación tuvo una tirada de 990.000 ejemplares y hoy se cotiza por entre tres y siete euros, otros 4.000 ejemplares hoy valen 12 euros cada uno gracias a su calidad BU (moneda sin estuche de resguardo que nunca ha circulado), y las 1.500 unidades que se cotizan en casi 5.000 euros cada una gracias a su calidad proof (moneda de mejor calidad, con estuche de resguardo y que nunca se ha usado). Los precios del oro y la plata lo condicionan todo Como hay muchas monedas con este perfil y los no entendidos pueden tener una o varias sin saberlo, desde hace varios años está disponible para iOS y Android una aplicación “increíble que llegó para cambiar el juego de la numismática”. Así se anuncia en la AppStore Coinoscope, que permite escanear monedas para saber su origen, detalles técnicos y posible valor en el mercado. Según su página web, se ha descargado 2,6 millones de veces y es toda una referencia para coleccionistas principiantes, sobre todo entre quienes pretenden asegurar su inversión en un mercado tan específico. “El año pasado Chipre sacó 7.000 unidades de su moneda de dos euros y, al ser tan pocas, hoy se cotiza en el mercado a 1.300 euros cada una”, detalla Jiménez. “Nosotros nos dedicamos a vender también oro y plata de inversión y en estos últimos meses nos ha llegado mucho cliente nuevo que termina comprando monedas. Esta mayor afluencia de público hizo que pasáramos de tener un cliente especializado a uno mucho más genérico que mira nuestros productos como una acción de bolsa o cualquier otro activo de inversión”. La mayoría de las personas que entran a la tienda de Jiménez en el centro de Vigo buscan oro o plata directamente, pero a veces “pican” con otras monedas como los euros y terminan iniciándose en el mundo del coleccionismo. Nadie pasa de comprar una moneda de oro de este año a una del siglo XIV que tiene otro público y su valor es fundamentalmente histórico, aclara Jiménez. “Suelen dar pasos intermedios hacia cosas más asequibles como las monedas de euro”. Sets de monedas de dos euros de San Marino. (A.H.S.) Todo el coleccionismo de monedas está muy condicionado por el precio del oro y la plata, y en algunos casos puede incluso desestabilizar completamente el mercado. La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT) tuvo que suspender temporalmente la venta de monedas de plata a finales de enero de 2026 para no vender a pérdidas por los elevados precios a los que se cotiza ese metal. “Hubo un momento en el que la moneda de canje de 40 euros llegó a tener un valor de 47 euros por su peso en plata y, como no podemos regalar dinero, tuvimos que retirarla del mercado junto al resto de monedas de plata”, explica a este diario José Luis Orozco, jefe del Servicio de Monedas Conmemorativas de la FNMT. “No podemos subir los precios como si nada porque los determina el Ministerio de Economía mediante un largo proceso que depende también del Tesoro Público y del Banco de España. Aunque ahora hubo una caída en los precios de la plata, no retomamos la venta por la convulsa situación geopolítica global”. Las monedas compuestas por otros metales también se ven “totalmente” afectadas por las fluctuaciones en los precios del oro y la plata, insiste Orozco. “Hemos detectado que el poder adquisitivo de los coleccionistas no crece en la misma medida que la onza de oro, por eso lo primero que hago cuando me despierto es mirar a cuánto se cotiza ese metal cada mañana”. Euros y céntimos, los primeros pasos de un coleccionista Casi todos los vendedores que se reunían en los salones del Hotel Palace tenían monedas de oro y plata de inversión (con un valor respaldado por el metal), monedas antiguas y monedas de euros. Dependiendo de la especialización del vendedor, variaban las existencias de un tipo u otro de moneda, pero no había gangas. Ahí se iba a gastar. La entrada al evento partía de los 20 euros y había una premium por 30 euros que permitía entrar dos horas antes para así tener acceso a los salones primero que otros compradores. Es un mercado donde se maneja mucho dinero y gran parte de los compradores y vendedores lucían ropa y accesorios caros. Federico, un numismático italiano radicado en Mónaco que trajo monedas del rico principado, lucía un reluciente traje que solo se arrugaba cuando se inclinaba para abrir la caja expositora tras la solicitud de algún cliente. “Estos dos sets (con cuatro monedas de Mónaco cada uno) te salen en 400 euros”, le explica a un cliente que, sin pensarlo, le entrega ocho billetes de 50 euros y le pregunta si le quedaban más. “Los euros de Mónaco son muy buscados por su cantidad limitada”, explica el vendedor. “Estas eran usadas, pero su condición no es un problema para venderlas debido a la alta demanda que tienen”. Los vendedores eran muy diversos y trataban al cliente en función de su oferta. Si tenían muchas monedas codiciadas, apenas respondían a preguntas o inquietudes. Un par de chicas polacas intentaban negociar con un comprador los impuestos a declarar en función de la vía escogida para hacer el pago. La gente andaba con fajos de billetes en efectivo para comprar rápido y no perder piezas que quizás solo verán una vez en su vida. Compradores y vendedores durante el evento. (A.H.S.) A pocos metros de la mesa del italiano había otra que facturaba con las monedas de San Marino, otro microestado europeo. El vendedor lucía en su muñeca izquierda un Tudor Black Bay de miles de euros, todo un símbolo de estatus para inspirar seguridad y fiabilidad a los coleccionistas. “Trabajo para una casa de subastas de monedas de colección generalmente anteriores al siglo XX, pero también tenemos que vender estas monedas de euro porque todo el mundo las quiere”, precisa el vendedor de origen argentino. Los sets contenían cuatro monedas de 2002 que se vendían por 15 euros, “baratas porque en San Marino te las pueden entregar como cambio en una cafetería”. Eso “no es nada” a nivel de facturación, pero sirve como un complemento que permite llegar a un público que da sus primeros pasos en el coleccionismo, explica el comerciante. “Los coleccionistas suelen dar sus primeros pasos con el dinero circulante y, como se ha puesto de moda el coleccionismo, por eso estas monedas tienen tanta demanda ahora. Las buscan muchos niños y personas jóvenes que inician su colección”. Otra mesa rodeada por chicos muy jóvenes tenía a dos vendedores que se gritaban entre ellos en portugués porque no daban abasto para atender a todos. Eran de los pocos comerciantes que aún vendían el set conmemorativo de monedas de dos euros que emitió la FNMT en homenaje al propio evento. “Estoy aquí para ayudar a mi amigo porque vienen todo el tiempo a preguntar por estas monedas de dos euros”, explica con los brazos levantados uno de los vendedores que viajaron desde Lisboa. “Las colecciones de euro se han disparado entre novatos que no saben nada de numismática y empiezan por estas monedas que suelen ser más baratas”. El codiciado set compuesto por dos monedas de dos euros costaba 500 euros. “Viene mucha gente a preguntarme por esas monedas” Este tipo de monedas de cierta forma conectan al coleccionismo tradicional con el mundo empresarial y las inversiones. Muchos objetos que han sido coleccionados durante siglos, como los sellos postales o las armas, jamás se vieron como una inversión rentable y los mismos coleccionistas las intercambiaban en función de sus intereses. Ahora coleccionar monedas puede ser una fuente de ingresos y eso lo han explotado muy bien los organizadores de este evento en Madrid. “Esta es la tercera edición y el número de asistentes (vendieron 1.200 entradas) ha sido un 20% superior al del año pasado”, explica Jesús Vico, organizador del evento y presidente de la Asociación Española de Numismáticos Profesionales. “La mayoría de asistentes son coleccionistas, pero también han venido representantes de museos e instituciones. Cuando alguien empieza en el coleccionismo prefiere sentir cierta seguridad con lo que compra y con estas monedas de euros de poco valor tienen una forma de familiarizarse con el mercado. Otro aliciente que tiene este mercado consiste en la garantía del producto, explica Vico, porque muchas monedas antiguas provienen de hallazgos no documentados o robos que pueden comprometer la adquisición. Al asegurarse de que la moneda no es falsa y está avalada por el Banco Central Europeo, el coleccionista tiene ciertas garantías con respecto al producto que compra. Sets de monedas de Mónaco. (A.H.S.) Vico lleva su propia casa de subastas y una tienda de numismática, y ha notado en los últimos años cómo se ha disparado notablemente el interés por las monedas: “Al incrementarse la demanda y la oferta sigue estable los precios se disparan y eso es lo que explica que ciertas monedas de euro cuesten tanto. Viene mucha gente a preguntarme por esas monedas y les derivo a otros colegas que se han especializado en venderlas”. A las personas que se inician en el coleccionismo de monedas, Vico les aconseja que solo se fíen de profesionales y que tengan cuidado con las aplicaciones, ya que la valoración que generan a través de imágenes puede estar equivocada. En cuanto a la facturación de su negocio y colegas, a Vico “no le gusta sacar pecho” y prefiere no revelar detalles “por cuestiones de seguridad”, pero reconoce que son “un gremio que mueve mucho dinero”.