Ritual vinculado con el orden cósmico, instrumento de cohesión social y política, y espacio lúdico donde tenían cabida las artes y las apuestas, son algunos de los aspectos que sobre esta práctica profundiza la exposición del Museo del Templo Mayor (MTM), El juego de pelota en Tenochtitlan, que abrirá el 8 de julio de 2026.

El montaje reúne más de 100 piezas y lotes de diversos acervos arqueológicos y etnográficos, y es parte de las actividades con las que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) participa en el programa Mundial Social.

De la selección, 64 elementos corresponden a descubrimientos del Programa de Arqueología Urbana (PAU), asociados al Teotlachco, “juego de pelota de los dioses”, cuyos restos yacen bajo la calle Guatemala, en el Centro Histórico de la capital del país.

Historia y representación

La muestra inicia con un panorama geográfico y temporal del juego en Mesoamérica, desde su origen, hace 3,500 años, en el periodo Preclásico Temprano (2500-1200 a.C.), y su continuidad en la costa del Golfo en el Preclásico Medio (1200-900 a.C.), hasta su alcance en áreas como el occidente, según ilustran las figurillas de jugadores provenientes del sitio La Playa, en la ribera del río Grande de Santiago, en Nayarit.