Cuando el árbitro François Letexier señaló el final del encuentro en el Mercedes-Benz Stadium, Lionel Messi permaneció inmóvil durante algunos segundos en el círculo central. Se cubrió el rostro y rompió en llanto antes de fundirse en un abrazo con sus compañeros. Argentina acababa de completar una remontada memorable para derrotar 3-2 a Egipto y avanzar a los cuartos de final, pero la historia del partido había comenzado mucho antes, con un penal errado por su capitán.

Al minuto 21, el guardameta Mostafa Shobeir detuvo el disparo de Messi desde los once metros. Era la segunda pena máxima desperdiciada por el argentino en este Mundial, después de la que había fallado frente a Austria durante la fase de grupos.

Sin embargo, el desenlace volvió a seguir un patrón que acompaña toda la carrera mundialista del capitán argentino. La remontada 3-2 frente a Egipto este 7 de julio confirmó una tendencia tan llamativa como desconocida: la Albiceleste nunca ha perdido un partido mundialista por un penal errado de su capitán.

Messi falla... y Argentina no pierde

La remontada frente a Egipto confirmó una de las estadísticas más curiosas de la historia reciente de la Copa del Mundo.