La clasificación agónica de la selección argentina a los cuartos de final del Mundial dejó una imagen que reflejó el dramatismo del encuentro: apenas Enzo Fernández convirtió el 3-2 en el tiempo agregado, Lionel Scaloni se llevó las manos a la cara, incrédulo por el desenlace del partido. A su alrededor, el resto del cuerpo técnico y los suplentes estallaron en un abrazo para celebrar el gol.Acto seguido, el entrenador oriundo de Pujato se acercó al cuarto árbitro para preguntarle cuánto tiempo faltaba para la culminación del partido. El juez, lejos de responder, le pidió tranquilidad a Scaloni, quien volvió a su posición en el banco. Desde allí, dialogó con Walter Samuel y Roberto Ayala para organizar al equipo de cara al final del duelo en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.El tanto llegó tras una recuperación en campo rival. Lautaro Martínez desbordó por la derecha y envió un centro preciso para Enzo Fernández, que apareció por el medio y conectó un cabezazo que venció a Mostafa Shobeir. El gol desató el festejo argentino y selló la clasificación del vigente campeón del mundo a los cuartos de final.Tras finalizar el encuentro, Scaloni habló con la prensa y no pudo contener las lágrimas. “No puedo dar la mirada, estoy muy emocionado, que grupo de jugadores. Ya está. Me tengo que ir”, dijo.Noticia en desarrollo.