Actualizado Lunes,

julio

23:44Fox Mulder sab�a que no estamos solos. Aquel p�ster en su despacho del FBI de un platillo volante con la leyenda I want to believe marc� la fiebre ovni de la d�cada de los 90 y el fen�meno de Expediente X, aunque pocos sab�an que la foto de la nave era de 1975, tomada por un tal Eduard Albert Meier, alias Billy, que afirmaba haber sido contactado ya desde ni�o por los extraterrestres, a los que llamaba Pl�yades porque tal era su raza. Ahora imaginen la cara de escepticismo de Dana Scully, arqueando ligeramente la ceja. Ese p�ster es el punto de partida de la divertida -y muy actual- exposici�n No estamos solos, que se puede ver en Les Rencontres, el Festival de Fotograf�a de Arl�s, ciudad que cada verano queda totalmente abducida por miles de im�genes que, m�s all� de museos y galer�as, toman las callejuelas de casitas provenzales, sus pasteler�as y hoteles, las tiendas y los palacetes, los edificios en desuso como el antiguo instituto o las librer�as. Incluso el supermercado Monoprix se suma Y, sobre todo, las muchas iglesias desacralizadas.Arl�s es todo fotograf�a. Aunque algunas de ellas sean trampa, como el sofisticado (para la �poca) y desternillante montaje de Billy Meier, que cre� decenas de fotos de ovnis y fund� la pseudosecta Comunidad de Intereses Libres para las Ciencias Fronterizas, las Ciencias Espirituales y los Estudios Ufol�gico (el nombre original en alem�n todav�a es m�s largo). �Mucho antes de la era de las fake news y de las im�genes generadas por inteligencia artificial (IA), la fotograf�a de los ovni sacudi� nuestra relaci�n con la prueba visual. Desde finales del siglo XIX, estos clich�s de contornos borrosos, a menudo inquietantes, instalaron en nuestras sociedades una cultura de la duda visual, anticipando los interrogantes contempor�neas sobre la fiabilidad de las im�genes�, explica el comisario Philippe Baudouin en la Croisi�re, un centro art�stico alternativo (con su librer�a, bar y tarima para conciertos) que ocupa lo que antes fuera un taller mec�nico del que a�n se ven las vigas de metal por las que sub�an los coches.Imagen de Eduard Albert 'Billy' Meier que representa un 'platillo de las Pl�yades'�en Ober-S�delegg (Suiza), el 8 de marzo de 1975.Las paredes desconchadas en las que se adivinan vestigios del desaparecido garaje sirven de fondo para platillos volantes, graciosos alien�genas e im�genes de archivo de centros de ufolog�a. Entre los extraterrestres destaca el pobre Roswell, con su cabez�n gris: es un poco como E.T., que se ha extraviado en la Tierra. Salvo que Roswell ha aterrizado despu�s del apocalipsis que ha dejado a la Tierra sin mares y apenas sin terr�colas, as� que se dedica a arrastrar una tabla de surf por el desierto. La serie se titula I want to believe (2020) y la firma el artista Sacha Goldberger, que ya destac� con su obra Mamika, protagonizada por su abuela -vivi� hasta los 102 a�os- transformada en superhero�na y otros personajes.No estamos solos tan solo era una intuici�n, un proyecto sobre papel que fue becado en la pasada edici�n del festival y, un a�o despu�s, se antoja como una de las exposiciones m�s sugerentes para el p�blico, adem�s de plantear una reflexi�n sobre la naturaleza enga�osa de las im�genes en pleno debate sobre la IA. �Mientras todo empuja hacia la simplificaci�n, la divisi�n y la reducci�n, Les Rencontres crea un espacio para la complejidad y la atenci�n�, reivindica Christoph Wiesner, director del festival de fotograf�a m�s antiguo de Europa, que se viene celebrando desde 1970.�La fotograf�a tiene una rara capacidad para trazar nuevos caminos. Como medio esencial, muestra lo que pasa desapercibido, lo que perdura, lo que circula, lo que se transmite y lo que conecta�, a�ade Wiesner. Y la fotograf�a ha superado los l�mites del propio festival. Las casi 50 exposiciones oficiales se confunden con un potent�simo -y a veces m�s interesante- circuito OFF, que suma cerca de 200 muestras en los lugares m�s insospechados, como la coqueta Boulangerie-Salon de Th� junto a la plaza del F�rum, aquella en la que Van Gogh pint� su famoso El caf� de noche y que este verano se ha convertido en el centro social para ver los partidos del Mundial.Sin embargo, la exposici�n-emblema o prototipo del festival son las que se celebran en las muchas iglesias desacralizadas de la ciudad, una herencia de la Revoluci�n Francesa que quiso guillotinar los cimientos cat�licos de Francia y cerr� miles de capillas por todo el pa�s, como la antigua iglesia de los Jesuitas, que hoy forma parte del Museon Arlaten Provenzal. Al entrar en la capilla se experimenta un shock por el contraste del inmenso retablo barroco de madera y pan de oro con la instalaci�n de colores saturados (azul el�ctrico, amarillo canario, rojo sangre) sobre las que se muestran las fotos m�s pop de William Klein (1926-2022) y todos los logotipos y carteles de ne�n de la Nueva York de los a�os 50 y 60. La antol�gica del hist�rico fot�grafo neoyorquino que acab� viviendo en Par�s es todo un espect�culo y se titula Por aqu� el para�so. Frente al magno lienzo de 1750 El descenso del Santo Esp�ritu sobre los ap�stoles, que formaba parte del retablo eclesi�stico, las fotograf�as pop adquieren incluso m�s intensidad en una mezcla desacomplejada de iconos americanos como un jovenc�simo Muhammad Ali, un grupo de cheerleaders, marineros de gala, culturistas, cantantes de jazz o predicadores negros (Klein fue un firme defensor de los derechos de los afroamericanos en EEUU, pero en su �poca francesa tambi�n puso el dedo en la llaga con el colonialismo en Argel)...Una de las series de Martine Barrat sobre las 'Block Parties' en Harlem, en 1992.A solo tres minutos andando se llega al Espace Van Gogh, el que fuera el hospital principal de Arl�s en el siglo XIX, cuando el pintor se cort� la oreja y fue ingresado durante varias semanas. Desde su habitaci�n pod�a observar el id�lico jard�n del claustro, con senderos que desenbocan en una fuente central, lleno de flores de colores y plantas que inmortaliz� en el lienzo El jard�n del hospital de Arl�s. Hoy, el jard�n parece pr�cticamente el mismo y, en la planta superior, se puede ver otra exquisita muestra con acento neoyorquino, a cargo de la legendaria fot�grafa francesa Martine Barrat. Nadie como ella ha capturado con tanta sensibilidad a los habitantes olvidados del Bronx y de Harlem, en unas delicad�simas im�genes en blanco y negro de los que entonces eran los barrios m�s duros y peligrosos. Nadie como ella rompi� tantos estereotipos. Un ejemplo: durante las llamadas Block Parties (literalmente, fiestas en los bloques), Barrat captur� en un primer plano a dos chavales bailando breakdance, pero el verdadero protagonista es el joven casi-adolescente de detr�s que sostiene a su hija en brazos con rostro serio, ajeno a la fiesta. Esa imagen de 1984 result� elegida como mejor foto del a�o en la revista LIFE. A sus 93 a�os, Barrat ha escrito unas breves l�neas para la muestra:�Su enfoque est� en la belleza, la crudeza y la fuerza que encontr� en las calles�.Har�a falta todo el verano para ver todas las exposiciones de Arl�s: los pasos de Jack Kerouac buscando sus ra�ces francesas en Breta�a (en el s�tano de la librer�a Actes Sud, delante del R�dano), una historia visual de la independencia de Ghana (en el Palacio de los Arzobispos), el Flower Power en el Jard�n de Verano bajo las murallas de la ciudad...