El Gobierno ha aprobado este martes en Consejo de Ministros el nombramiento de Antonio Ansón Latorre como nuevo director general de la Agencia Tributaria, poniendo fin a una semana marcada por las especulaciones en torno a la cúpula del organismo. El movimiento, adelantado por este periódico, implica la salida de Soledad Fernández Doctor, que abandona el cargo tras cuatro años al frente del organismo. El reemplazo servirá para cerrar un relevo que durante varios días alimentó la tesis de una fuerte crisis interna en las altas esferas de Hacienda por supuestas desavenencias con algunas decisiones del Ejecutivo, pero que fuentes oficiales desmintieron desde el primer momento. Ansón Latorre, nacido en Zaragoza en 1962, es jefe de gabinete del actual secretario de Estado de Hacienda, Jesús Gascón. Es inspector de Hacienda del Estado desde 1999 y lleva vinculado a la Agencia Tributaria como técnico de Hacienda desde 1988. Cuenta con una amplia trayectoria profesional en la Administración tributaria, donde ha desempeñado varios puestos de responsabilidad. “Su profundo conocimiento de la Administración tributaria y del sistema fiscal español, unido a su experiencia directiva en la función pública y a su sólida trayectoria internacional, avalan un perfil especialmente cualificado para asumir la dirección de la Agencia Tributaria en esta nueva etapa”, explican fuentes del Ministerio de Hacienda.El nombramiento se hará efectivo este miércoles, una vez se publique en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Con el relevo, el Gobierno confía en aplacar los rumores de crisis interna en uno de los organismos públicos de mayor relevancia.Todo comenzó el pasado miércoles, apenas un día después del cierre de la campaña de la renta, cuando trascendió que Fernández Doctor y otros dos altos cargos de la Agencia Tributaria habían solicitado abandonar sus puestos. La coincidencia temporal con el debate sobre el nuevo sistema de financiación autonómica ―extensible a todas las comunidades, pero pactado inicialmente con Cataluña― y con varios asuntos de elevada sensibilidad política desató un aluvión de interpretaciones sobre las razones del movimiento.Desde el primer momento, el Ministerio de Hacienda negó cualquier ruptura interna. Según explicaron portavoces del departamento dirigido por Arcadi España, la salida de Fernández Doctor estaba pactada desde hacía meses. La hasta ahora directora general había comunicado su voluntad de dejar el cargo tras cuatro años al frente del organismo y ambas partes acordaron posponer el relevo hasta el final de la campaña del IRPF para evitar alterar uno de los periodos de mayor actividad de la agencia. En el caso de los otros dos altos cargos, los directores de Recaudación y de Inspección Financiera y Tributaria, el Gobierno sostiene que ambos habían participado en el concurso convocado para ocupar plazas en distintas embajadas, por lo que sus salidas también estaban previstas.La explicación oficial no evitó que durante varios días se construyera un relato alternativo. El PP vinculó el relevo con la investigación sobre las joyas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero e insistió en si la Agencia Tributaria se iba a personar en el procedimiento, aunque la elucubración perdió fuerza cuando la Abogacía del Estado confirmó, un día después, esa personación. Al mismo tiempo, desde distintos sectores de la propia Administración tributaria se vinculó el cambio de dirección con las tensiones que vive el organismo a raíz del debate sobre la financiación singular de Cataluña y de una eventual cesión de competencias tributarias a la Generalitat, una lectura que el Ejecutivo también rechaza.Este lunes, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Política Fiscal y Financiera que aprobó la senda de déficit, Arcadi España enmarcó los cambios en la “normalidad”. Y explicó que, al llegar al ministerio a finales de marzo, se reunió con Fernández Doctor, quien le manifestó su intención de abandonar el cargo tras cuatro años. “Ahí le trasladé si podíamos hacerlo al finalizar la campaña de la renta”, como finalmente se acordó.En el Gobierno destacan que Ansón Latorre ha desarrollado buena parte de su carrera en la Agencia Tributaria, donde ha ocupado puestos de responsabilidad en áreas como atención al contribuyente, planificación, recaudación, aduanas y recursos humanos. Entre 2014 y 2022 trabajó en el Fondo Monetario Internacional (FMI) como especialista en administración tributaria y economista sénior. Tras regresar a España, fue jefe de Estudios para la Dirección Pública en el Instituto de Estudios Fiscales, volvió a la agencia como director adjunto de recursos humanos y, desde abril de 2025, ocupa el cargo de director del Gabinete del Secretario de Estado de Hacienda.Los inspectores piden evitar injerenciasA los pocos minutos de conocerse el nombramiento, la Asociación de Inspectores de Hacienda del Estado ha remitido un comunicado en el que celebra que se haya cerrado la “atípica situación de paréntesis” provocada por el relevo.La asociación que representa al cuerpo de élite de Hacienda también pide al nuevo director, “compañero del colectivo al que representamos”, que se comprometa a la defensa de la integridad del organismo, “evitando injerencias externas e impidiendo cualquier fragmentación” de la agencia, de la caja común o del sistema de información tributaria, en una clara referencia a las negociaciones que se vienen produciendo desde hace años entre el Gobierno y los socios de investidura catalanes para intentar cuadrar el traspaso de algunas competencias a la Agencia Tributaria catalana.Los inspectores también piden a Ansón que blinde la autonomía organizativa de la agencia, “impidiendo la alteración de los procesos de selección de su personal”, y le solicitan una reunión formal para mostrar sus preocupaciones, con el objetivo de que “esta institución continúe siendo un referente internacional en la lucha contra el fraude fiscal” y de “garantizar la autonomía e independencia” de la Agencia Tributaria.Por su parte, el sindicato de técnicos de Hacienda, Gestha, reclama, entre otras medidas, el desbloqueo de las reformas relativas a la estructura de la plantilla, la ordenación de los puestos de trabajo, la evaluación del desempeño y el desarrollo de la carrera profesional. Los técnicos también consideran imprescindible mantener la unidad del organismo y recuerdan al nuevo director que un posible modelo de agencias en red para colaborar entre los servicios tributarios de las autonomías “debe mantener la integridad del personal” y “las competencias normativas que forman el bloque de constitucionalidad”.