Jhon Arias celebra tras marcarle a Ghana en Kansas City.Foto: AFP - ODD ANDERSENResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Hay selecciones que llegan a octavos de final buscando corregir muchos problemas. Colombia, afortunadamente, no es una de ellas. Después de cuatro partidos en el Mundial, el equipo de Néstor Lorenzo tiene prácticamente identificado el único aspecto que debe mejorar si quiere seguir avanzando: la definición. Porque en todo lo demás el balance es ampliamente positivo. Colombia ha evolucionado de manera notable en el trabajo sin balón. Es un equipo que presiona más, ocupa mejor los espacios, protege a su defensa y, sobre todo, dejó de sufrir los partidos cuando el rival tiene la posesión. Esa fortaleza colectiva ha sido la verdadera explicación de la campaña y no debería sacrificarse por la ansiedad de buscar más goles. Muchos han querido señalar a Luis Díaz como el responsable de la falta de contundencia. Me parece una lectura injusta. Sí, le ha faltado convertir, pero su influencia en el juego permanece intacta. De acuerdo con las estadísticas de Sofascore, mantiene una efectividad de pase cercana al 85 % y suma 16 regates exitosos en el torneo, la cifra más alta de Colombia, por delante de Jhon Arias y James Rodríguez. Sigue siendo el futbolista que más desequilibra, el que obliga a los rivales a hacer coberturas permanentes y el que más espacios genera para sus compañeros. Lo único que le falta es que esa producción termine en gol. Y eso, en el fútbol, puede cambiar de un partido para otro. Ahora el examen será mucho más exigente. Suiza no se parece en nada a Ghana. Es un rival de una categoría muy similar a la nuestra. Colombia ocupa el puesto 11 del ranking FIFA y los europeos aparecen en el 15. La diferencia es mínima y refleja la paridad entre ambos seleccionados. Además, los números recientes confirman su solidez. Entre 2024, 2025 y lo corrido de 2026, Suiza apenas ha perdido un puñado de partidos. En ese período acumuló una amplia mayoría de victorias, varios empates y muy pocas derrotas, una regularidad que explica por qué llega con tanta confianza a esta fase del torneo. Es un equipo ordenado, disciplinado, físicamente fuerte y muy difícil de romper cuando se repliega. A eso le suma una de las grandes revelaciones de la Copa: Johan Manzambi. El volante ofensivo, de 20 años y jugador del Friburgo de Alemania, ha sorprendido por su personalidad y desequilibrio. Ya suma tres goles y dos asistencias en el Mundial y representa, junto con la velocidad de los extremos suizos, el principal argumento ofensivo de un equipo que sabe esperar el momento justo para atacar. Por eso Colombia necesitará un partido casi perfecto. No bastará con controlar el juego ni con generar ocasiones. Habrá que aprovecharlas. Contra un rival de esta categoría, las oportunidades serán menos y los errores frente al arco se pagan caro. La buena noticia es que los cimientos ya están construidos. Una selección que defiende bien, que compite con inteligencia y que concede muy poco siempre estará cerca de ganar. Si Colombia conserva la concentración que ha mostrado durante el Mundial y mejora apenas un poco su eficacia en el área rival, no será una ilusión pensar que, doce años después de Brasil, podemos volver a instalar nuestro nombre entre los ocho mejores del mundo.🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes? Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El EspectadorManténgase al tanto de toda la información deportiva con la SEDE. Estamos en 📷 Instagram 📹 Tik Tok y 📱FacebookConoce más