Javier Picazo Feliú |
Madrid (EFE).- La mayor historia de piratas jamás contada en un videojuego regresa por todo lo alto. ‘Assassin’s Creed: Black Flag Resynced’ es mucho más que una versión mejorada del clásico de 2013 al ser el resultado de años de trabajo para reconstruirlo desde cero, tanto en su motor gráfico como en su jugabilidad, con la expansión definitiva de la aventura original.
El juego (9 de julio, multiplataformas) es una aventura de acción en mundo abierto que transporta a los jugadores a la edad de oro de la piratería, en concreto en el siglo XVIII en las islas del Mar Caribe. Un videojuego que tiene como protagonista a Edward Kenway, un carismático corsario y pirata galés en su evolución hasta convertirse en un maestro de la Hermandad de los Asesinos.
‘Black Flag’ es la sexta entrega de una de las sagas más prolíficas del mundo de los videojuegos que arrancó en 2007 y que ya cuenta con la friolera de catorce juegos principales (más otros spin-off y secundarios) inspirados en momentos históricos como el Egipto de los faraones, el Londres de la revolución industrial, la Italia del Renacimiento o el Japón feudal, entre otros.
Una entrega de piratas ahora completamente restaurada y adecuada a la nueva generación de consolas que colma las expectativas de su legión de fans ya que, con cerca de 15 millones de copias vendidas en todo el mundo, es el segundo juego más vendido de toda la franquicia por detrás únicamente de la entrega inspirada en los vikingos, ‘Assassin’s Creed Valhalla’.










