Será un duelo de invictos que han navegado por fuera del radar de los candidatos. La selección Colombia, de momento imbatible en las canchas de Norteamérica, buscará su mejor Mundial cuando enfrente este martes a Suiza en Vancouver, el último juego en una ciudad canadiense, después de haber hecho escalas en Ciudad de México, Guadalajara, Miami y Kansas City. En todos los estadios se ha sentido local, acompañada por una marea amarilla que se ha dejado sentir. El equipo de Néstor Lorenzo, el único que ha jugado en los tres países anfitriones, intentará prolongar un estado de gracia que ya despierta elogios, a pesar de que aún no ha contado con la mejor versión de Luis Díaz, su gran estrella, ni de James Rodríguez, su capitán de mil batallas. Colombia superó la primera fase a velocidad de crucero con sus triunfos sobre Uzbekistán, por 3-1, y la República Democrática del Congo, 1-0, para después asegurar, ya clasificado, el primer lugar del Grupo K con un empate sin goles ante el Portugal de Cristiano Ronaldo que dejó una prometedora imagen de los cafeteros y un imborrable gol anulado por un fuera de lugar milimétrico. En los dieciseisavos acrecentaron ese sorpresivo prestigio de equipo coral y solidario con una victoria 1-0 sobre Ghana, gracias a un gol de John Arias, el siempre rendidor todocampista del Palmeiras brasileño. Fue un partido casi redondo, de un dominio apabullante, a pesar de lo estrecho del marcador. A Camilo Vargas, el arquero del Atlas de México, no le patearon los africanos ni una sola vez entre los palos. Davinson Sánchez, el defensa del Galatasaray, coronó otro partido imperial, uno más en Norteamérica. Los laterales, Johan Mojica y Daniel Muñoz –el inesperado goleador del equipo con dos tantos– acompañaron todos los ataques. Gustavo Puerta, el más joven con sus 22 años, volvió a comerse la cancha, de arriba abajo y de abajo arriba. Sin embargo, el desequilibrante Lucho Díaz, que ya le marcó a Uzbekistán y derrocha una energía inagotable, volvió a lucir ansioso, con un tanto anulado por fuera de lugar, y James no pesó, relevado en el descanso. Luis Suárez, el goleador de la liga portuguesa con el Sporting, ingresado por la lesión de John Córdoba desde los primeros minutos, tuvo un despliegue conmovedor, incluso hizo el pase del gol, pero sigue sin convertir. La buena noticia es que otros han acudido oportunos al rescate. “Luis Díaz vive del gol y eso es normal. Ya se le abrirá el arco y volverá marcar”, declaró Lorenzo sin dramatismos. Ante Ghana, Colombia “volvió a ganar con autoridad, sin sobresaltos, con funcionamiento colectivo, como son los verdaderos equipos de categoría, sin depender de nombres providenciales”, la elogiaba en las páginas de El Tiempo de Bogotá el veterano cronista argentino Jorge Barraza, columnista de varios periódicos de la región, aunque alerta también sobre la falta de eficacia frente al gol. “Las ganas y la entrega de todos los jugadores contagian, se nota compromiso, deseo, amor por la camiseta”, abunda en su diagnóstico. “Colombia, si no la he metido en la relación de candidatas, la meto ahora”, dijo la semana pasada el seleccionador de España, Luis de la Fuente, después de que Lionel Scaloni, el técnico de la Argentina campeona del mundo, también había incluido a la tricolor entre sus favoritas. Lorenzo, un defensa que disputó con la albiceleste la final del Mundial de Italia en 1990, se forjó en los banquillos como asistente de Néstor Pékerman. Juntos llevaron a Colombia a los cuartos de final de Brasil 2014, su mejor actuación hasta ahora, con James como sorpresivo goleador del certamen, y después a los octavos de Rusia 2018. Con su liderazgo tranquilo, sin estridencias, Pékerman se metió a los colombianos en el bolsillo. Ahora Lorenzo, su heredero, recorre el mismo camino.Con el credo de partido a partido, y balón a balón, la selección ilusiona a los colombianos con superar su mejor Mundial. Por lo pronto, busca alcanzar los cuartos de final que ya disputó en Brasil –pero entonces sin el peaje de los dieciseisavos–. ¿Qué es hacer un buen Mundial? Llegar hasta el último partido, han insinuado tanto el entrenador argentino como el propio James, el capitán. En su camino se atraviesa Suiza, dirigida por Murat Yakin, un equipo físico, disciplinado y solidario que también pasó como líder de su grupo y tampoco ha perdido en las canchas norteamericanas. Después de empatar 1-1 en el debut ante la débil Qatar, ha enlazado tres victorias consecutivas sobre Bosnia (4-1), Canadá (2-1) y, ya en los dieciseisavos, Argelia, con goles de Breel Embolo y Dan Ndoye (2-0). El veterano Granit Xhaka es el principal referente en el mediocampo, mientras que su compañero Johan Manzambi, con apenas 20 años, ya suma tres goles en el certamen. Los dos últimos partidos los han disputado en Vancouver, una ventaja que les ahorra el desgaste de los viajes en un calendario pensado originalmente para favorecer la localía de los canadienses si ganaban su grupo. Las fuerzas se antojan niveladas.