OpiniónEl paso de Petro por la Presidencia desnudó vacíos de la Constitución. Resulta necesaria una reforma para corregirlos.06.07.2026 22:01 Actualizado: 06.07.2026 22:01 “Lo digo en tono elevado: la democracia se ha salvado, gracias a Dios y al fervor de Colombia”, afirmó el presidente electo, Abelardo de la Espriella, al recibir la credencial que lo acredita como nuevo jefe de Estado. Esta frase, que pasó desapercibida, encierra un significado profundo.Primero, puede decirse que Colombia tiene uno de los sistemas electorales más confiables del mundo. El preconteo manual y el escrutinio demostraron ofrecer plenas garantías. Además, el reciente proceso fue el más vigilado de nuestra historia, tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Sobre la transparencia de los resultados no quedó una sola duda, ni siquiera las que Petro inventó. Sin embargo, reconocida esa realidad, parecería un contrasentido afirmar que sí hubo fraude. Y sus huellas quedaron impresas sobre la institucionalidad, convertidas en vacíos constitucionales.Se escribirán muchas páginas para narrar los abusos del poder y el saqueo del Estado ocurridos durante la presidencia de Petro. El derroche y la corrupción quedarán como huella indeleble. Desde el primer día, abusó del poder para satisfacer sus pretensiones políticas. Solo en contratos de prestación de servicios (OPS) y nuevos subsidios gastó más de 65 billones de pesos.Así mismo, nunca antes un presidente había cruzado la línea que separa el deber de gobernar de la intervención en política. Petro utilizó la investidura, los recursos y los medios del Estado —RTVC— para influir en las elecciones y sembrar dudas sobre su transparencia. Esa conducta desnaturalizó el papel del jefe de Estado como garante de la unidad nacional, erosionó la confianza ciudadana en la democracia e incidió en el resultado electoral. Los fraudes electorales no provienen únicamente de quienes manipulan el conteo de votos, sino también de quien, desde la cúspide del poder, condiciona la voluntad popular mediante el abuso de la autoridad. Petro fue un activista político sin límites.Los fraudes electorales no provienen únicamente de quienes manipulan el conteo de votos, sino también de quien, desde la cúspide del poder, condiciona la voluntad popular.Hay otro fraude que merece una reflexión profunda, más allá del de las actas y los formularios: el del miedo. El “voto fusil” dejó de ser una expresión retórica. Según múltiples denuncias, el control territorial ejercido por grupos criminales en distintas regiones comprometió la libertad del sufragio. La expansión de la violencia, bajo el manto de la ‘paz total’, reemplazó la autoridad legítima por el poder de las armas. En esas circunstancias, hablar de elecciones plenamente libres resulta, cuando menos, una hipótesis. Allí donde un ciudadano sabe que su vida, la de su familia o su patrimonio dependen de la voluntad de los criminales, el voto deja de ser una expresión de libertad para convertirse en un mecanismo de supervivencia. Los fusiles también afectaron la democracia.Luego el fraude sí existió. Difícil de cuantificar, pero pudieron ser millones de votos. Quienes sostienen que cerca de 13 millones de colombianos votaron por el petrismo se equivocan. El mismo Petro que llegó a la presidencia con financiación indebida, violación de topes y pactos con delincuentes quiso ahora ganar en cuerpo ajeno, utilizando todas las formas de lucha.El paso de Petro por la Presidencia desnudó vacíos de la Constitución. No existen controles eficaces frente al endeudamiento, la intervención en política ni la conducta del mandatario. En la Constituyente de 1991 nadie imaginó que al cargo más importante del Estado pudiera llegar una persona desbordada. Por eso resulta necesaria una reforma que podría realizarse mediante una asamblea constitucional —no constituyente— para corregir esos vacíos específicos.Hay que anticiparse a la posibilidad de que otro Petro llegue a destruir lo reconstruido. Es indispensable crear contrapesos eficaces que permitan, llegado el caso, sancionar o destituir al jefe de Estado. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.