Rafael (Rafi) Eppler-Khattab nació hace 67 años en la pequeña ciudad de Kiriat Motzin, cerca de Haifa, en una familia religiosa de supervivientes del Holocausto. A finales de la década de 1980 ejercía como periodista y se convirtió en el primer israelí en salir públicamente del armario en los entonces conservadores medios de comunicación del país, donde escribió sobre su experiencia y respondió abiertamente a las preguntas que suscitó. El paso del periodismo al activismo fue casi natural. Hoy, este veterano activista, investigador, consultor y doctor en gerontología, preside la asociación LGBT Dorada. "Nos ocupamos de la comunidad LGBT de la tercera edad", aclara. "A partir de los 55 años más o menos, en la comunidad son ya parte de la edad dorada", se encoje de hombros. Ashraf Khattab-Eppler, de 55 años, es peluquero y nació en el barrio de Kababir, en Haifa. Es de la sexta generación de una familia musulmana ahmedí y se dedica a acompañar a mujeres con cáncer en el proceso de hacerles pelucas. En el sofá de su piso en Haifa cuentan que se conocieron en una aplicación de citas llamada Atraf, una palabra en hebreo cuyo origen es árabe y que significa algo así como "locura" o "frenesí". Rafi aparecía con su foto y el seudónimo de "Ford Mustang". "Y yo ni siquiera sabía conducir una de esas cosas", recuerda Ashraf mientras acaricia a Toy, la perrita que descansa sobre su regazo. La adoptó dos semanas después del 7 de octubre de 2023 en un kibutz, después de que su familia fuera asesinada en el ataque de Hamás. TE PUEDE INTERESAR Ashraf era un padre soltero de un niño de cinco años. Cuando el pequeño empezó a visitar a su madre algunos fines de semana, un amigo le creó un perfil. "Al llamar, me dijo que se llamaba Asher", recuerda Rafi, "que es un nombre israelí". Y yo me dije: 'Qué raro, con esa erre rodada…'. Le pregunté si era argentino y me dijo que no; le pregunté de dónde era y me dijo que era de aquí, árabe. Y yo le dije '¿Asher árabe?', y entonces, a los dos minutos de la conversación, me dijo que se llamaba Ashraf". Ashraf: ¡Un interrogatorio! TE PUEDE INTERESAR PREGUNTA. ¿Por qué Asher? Ashraf: Porque en el trabajo, trabajo en muchos lugares, alguien me dijo: 'Es más sencillo Asher' y yo dije, pues que sea Asher. Ashraf: A mí no me gusta Ashraf. Pasé cosas desagradables en mi vida. El nombre me las recuerda. Me distancié de la familia y, principalmente, para ellos era Ashraf. Y ya no soy ese Ashraf, hace mucho tiempo. Volví a ser Ashraf cuando renové el contacto con la familia. Rafi: Yo había salido con chicos árabes antes de Ashraf. Pero lo que me sorprendió de él cuando quedamos la primera vez fue que vivía una vida plena fuera del armario. Todos lo sabían, incluida su familia. Tiene un hijo al que cría solo y realmente busca una relación. Porque con los chicos árabes que había conocido antes no se podía construir algo porque estaban desconectados de la familia y no se podía hacer nada, ni vivir juntos ni crear una vida juntos. Y con Ashraf, desde el primer momento, me dije: esto es, esto es posible. Y llegó la boda La reconciliación con su familia fue un proceso lento, marcado por avances y retrocesos. Tras diez años de relación, decidieron dar un paso más y casarse. Lo hicieron en Copenhague en 2018. Rafi: Así que viajamos y filmamos la ceremonia. La subí a Facebook y su familia la vio y dejó de hablarnos. Su madre y su hermano menor, que son religiosos, no le hablaron durante tres años. P: Pero ya sabían de vuestra relación, ¿no? Asher: Claro que sabían. Nuestras madres se conocían; hacíamos comidas en las casas de unos y de otros… había una relación familiar. Pero, aunque se sepa, no se habla de eso. En mi barrio, Kababir, que existe desde antes de la creación del Estado, hay muchos como yo. Pero no están fuera del armario, están encerrados. Es un lugar muy cerrado, pero pasan unas cosas… los hombres con los hombres, las mujeres con las mujeres… P: Entonces tú eres el héroe de la comunidad en el barrio. Ashraf: Me admiran mucho. Saben quién soy y lo que hago y digo. Yo no sé cómo pueden vivir encerrados, yo me moriría. Aun estando fuera del armario, vivo una doble vida. Hay mucho sufrimiento en la comunidad. No aceptan al diferente. Hay mucha violencia también. Rafi: ¡Tú no vives una doble vida! ¿O sí? Ashraf: Bueno, tal vez no es doble, pero con mi familia soy de una manera y aquí vivo de otro modo. Incluso en la forma de hablar, en los temas también, son dos mundos. P: Árabe musulmán, judío europeo, ¿creéis que sois realmente opuestos? Rafi: Sí. A mí me atrae lo opuesto. No blandos ni blancos como yo. Me gustan con temperamento, de piel oscura… Ashraf: Nos complementamos. Y yo soñaba desde niño con casarme con un hombre. Pero casarme con una boda de verdad, y eso se cumplió con él. (Ashraf mira a Rafi por el rabillo del ojo con una sonrisa). "Ella sabía que yo iba con hombres… pero de eso no hablamos" P: Pero antes te casaste con una mujer. ¿Cuándo fue eso? Ashraf: ¡ufff! No lo sé, solo recuerdo que era el mes de julio. P: Perdón por romper el clima. Pero ¿por qué te casaste con ella, por cumplir? Ashraf: No, la quería de verdad. Y la elegí porque deseaba una familia. Ella sabía que yo iba con hombres… pero de eso no hablamos. Era una chica del barrio. Le propuse casarnos; se lo pensó y al cabo de los días nuestros parientes se conocieron. En mi familia me pidieron que no los decepcionara, refiriéndose a tener hijos. Y lo que pasó es que era una mujer muy negativa y tampoco cuidaba bien de nuestro hijo, Moran. Yo, al fin y al cabo, veía a mis tías con sus hijos y lo que ella hacía no me parecía lo correcto. Ashraf prefiere no entrar en los detalles del divorcio ni en la custodia del pequeño, pero así acabó la pareja y él crió a su hijo, junto a Rafi. Moran tiene ahora 25 años. P: ¿Y tu matrimonio? Rafi: No fui auténtico. Hice lo que la sociedad exigía, y ese no era yo. Crecí en los años 60 y 70 en Kiriat Motzkin, donde la palabra homosexual no existía. Creí que era el único en el mundo. Sufrí muchísimo. Mi esposa fue la primera persona con la que tuve relaciones sexuales, a los 23 años. Y me gustó. Era agradable el sexo, claro que yo fantaseaba con hombres. En mis años de matrimonio se empezó a hablar del sida en Israel, de Rock Hudson, que murió de sida, y la palabra homosexual aparecía siempre al lado de sida. TE PUEDE INTERESAR Otro síntoma del declive woke: las marcas abandonan el arcoíris porque ya no está de moda POR Ana Somavilla Muzayen Al-Youssef (Der Standard. Austria) Dimitris Angelidis (EFSYN. Grecia) Desislava Koleva (Mediapool.bg. Bulgaria) Y fui entendiendo quién era. Eso fue como tres años después de casarme. Había en aquella época anuncios en los periódicos. En el periódico había anuncios de citas, no con teléfono, sino con código postal, y todos eran de heterosexuales menos uno. Un día entré en el baño con el periódico, para que nadie me viera, apunté el apartado postal y le escribí. Lo de este chico fue en el marco del matrimonio y la separación fue horrible, para ella y para mí. Imagínate, Israel, años 80, yo era el amor de su vida, ¿cómo podía pasarle eso? Era como una enfermedad. Por suerte ahora está casada y tiene hijos. Su hijo, estudiante religioso En lo político, Rafi y Ashraf comparten la misma visión; en lo estético, bastante menos. Cuentan, no sin cierta reticencia, que la peor de sus discusiones —la que llevó a Ashraf a marcharse de casa durante una temporada— tuvo como origen la decoración del apartamento. "Compramos el piso y el señor Rafi creyó que era necesario contratar a una diseñadora", acusa Ashraf, quien -hasta el día de hoy- lamenta que la lavadora no esté en el lugar que él hubiera querido. Sin embargo, Ashraf ganó y los cuadros, porcelanas, cortinajes, muebles y lámparas son cosa suya. "Y a mí me encanta", apunta Rafi. Moran creció con dos padres y estudió en una escuela judía. "Cuando creció y empezó a entender lo compleja que es la realidad aquí en el país, claramente se identificó con el sufrimiento de los palestinos", explica Rafi. Hizo el servicio nacional, que es la alternativa al ejército para cumplir con el deber cívico, y hoy estudia en Toronto. En una universidad ahmedía de estudios religiosos, para ser imán. TE PUEDE INTERESAR P. ¿Ser líder religioso musulmán no lo predispone contra la homosexualidad? ¿Qué dice él? Ashraf: Al principio me opuse a su decisión. ¿Cómo es posible que críes a un hijo y que, de repente, a los 21 años, venga y te diga: 'Esto es lo que quiero'? Para mí era inaceptable. Llegué a decirle: 'muy bien, iré al Ministerio del Interior y te borraré de mi documento de identidad'. Rafi: Pero no lo hiciste… Ashraf: No. Fui a terapia, y allí me dijeron: '¿qué hubieras preferido? ¿La vida que tenía antes, salir hasta la madrugada, peleas callejeras por chicas o algo así, o esto de ahora? 'Y la conversación continuó; él me dijo: 'papá, yo te acepto tal como eres; tú tienes que aceptarme tal como soy. Esto es lo que quiero y esto es lo que amo'. Y al final lo acepté. Para no perderlo. Son siete años de estudio; está en el cuarto. Y será un hombre religioso. Rafi: Pero los hombres religiosos en la Comunidad Musulmana Ahmadía no son fundamentalistas. Es una rama del islam que se opone a la yihad y busca la paz y el amor. Su origen está en una ciudad de la India llamada Qadian. Los imanes, cuando están de servicio, visten una túnica y cuando no, no. Y se casan y todo bien. Es una especie de labor comunitaria. Espiritual y comunitaria, como debería ser en la religión.