Parece bastante inofensivo: dedicar el tiempo libre a un único pasatiempo porque “la vida es corta” o “necesito dominar solo una cosa”. Esta idea circula por las comunidades online, la refuerzan los gurús de la productividad y se repite en las conversaciones del trabajo. Pero en la era de la conectividad constante, esta visión de túnel podría resultar limitante, a pesar de lo que afirme el coro de Internet.

Por ejemplo, ahora muchos descubren nuevos intereses simplemente navegando por los mercados digitales. Alguien que busca una licencia Windows 10 pro podría toparse con software para aprender idiomas o programas de arte para principiantes, lo que despertaría una curiosidad que no sabía que tenía. Estos hallazgos inesperados suelen dar lugar a nuevas aficiones sorprendentes que enriquecen la vida cotidiana mucho más allá del objetivo original.

El mito de la “única afición verdadera”

El gran error de concepto es el siguiente: sumergirse de lleno en un único pasatiempo aportará más disfrute y éxito que probar varios. La era digital, sin embargo, hace que esta vieja sabiduría parezca obsoleta. Las comunidades especializadas prosperan, pero a menudo se solapan. Los aficionados a la música se unen a foros de videojuegos. Los cocineros aficionados intercambian consejos con los aficionados al software. Las plataformas en línea animan ahora a la gente a mezclar y combinar, en lugar de ceñirse a un solo camino.