Viste camiseta de Hugo Boss, tenis de Hermés, lleva un Rolex de acero inoxidable y guarda los documentos clasificados del Gobierno cubano en un portafolio de cuero Salvatore Ferragamo. Ha dicho que le pesa que el pueblo no se dé la vida que él se da. “Me duele mucho que las personas no puedan vivir como yo”, dijo Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias El Cangrejo, en una entrevista publicada este lunes en el medio USA Today. “Mi mayor pesar es que la gente pase trabajo. Pero me levanto todos los días para revertir esa situación”. Incluso aseguró que imagina una Cuba donde la gente “pueda comprar foie gras en los supermercados”. Una de las maneras en que piensa cambiar la pobreza generalizada de los cubanos es mediante la anunciada negociación con Estados Unidos, en la que parece estar dispuesto a todo.“Si me designan puedo negociar con cualquier seleccionado por el Gobierno de Estados Unidos”, dijo Rodríguez Castro, de 42 años, el nieto favorito y escolta del expresidente Raúl Castro. Incluso dejó saber que no tenía reparos en sentarse a la mesa con el inquilino de la Casa Blanca: “Dada la oportunidad, claro que con Trump”, añadió.Estados Unidos ha buscado un nombre, el hombre o la mujer que puedan ponerle rostro a una transición en Cuba, así como se las arreglaron con Delcy Rodríguez en Venezuela a inicios de año, pero en la isla parece estar siendo mucho más complicado. Desde inicios de 2025, en que la Administración republicana declaró un cerco petrolero hacia la isla, seguido de múltiples sanciones a militares, dirigentes y empresas afines al Gobierno, la tan mencionada negociación no anuncia ningún desenlace. El Secretario de Estado, el cubanoamericano Marco Rubio, no tuvo reparos en decir el pasado mes ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes que no existía una figura que pudiera liderar el cambio en Cuba. “Realmente no creo que este sistema sea capaz de reformarse, a menos que nuevas personas asuman el poder o prevalezca una nueva forma de pensar”, sostuvo. Pero Rodríguez Castro, quien aseguró al medio estadounidense que no se considera un político y que nunca le ha “interesado la política”, cree que tiene todas las papeletas para ser la persona para sentarse a decidir el futuro de su país, así como vio a su abuelo hace ya más de 10 años negociando un acercamiento con la Administración de Barack Obama. “Si en algún momento la Revolución me lo pide, lo haría”, sostuvo. Según USA Today, haber visto de primera mano el restablecimiento de relaciones entre Cuba y EE UU le hace creer que “esa experiencia lo convierte en una persona especialmente preparada para el momento actual”.Los giros inesperados de los últimos meses han dejado incrédulos a los propios cubanos: Raúl Castro, de 95 años, ya no es la figura que puede sostener el timón de una negociación y su hijo, Alejandro Castro Espín, quien esa vez encabezó los diálogos por la parte cubana, no solo ha sido alejado de la palestra pública, sino que su nombre comparece entre los sancionados por Estados Unidos. Miguel Díaz-Canel —a quien El Cangrejo dijo que llama “Miguelito” y con quien comparten “la misma visión” sobre el destino de la isla- ocupa un rol nominal en un Gobierno en realidad liderado por un apellido y su brazo económico-militar. En este escenario, es el nieto de Castro quien más involucrado ha estado con las intenciones de negociar un cambio para Cuba. La persona que hasta ahora presumía de ser fanático de los Yankees, bailar reguetón en las tarimas de la playa Varadero, salir en yates y pescar langostas, es la que se reunió en la cumbre de la Comunidad del Caribe (CARICOM) con Rubio; o apareció en la despedida de los militares cubanos fallecidos durante la operación en la que capturaron a Nicolás Maduro; incluso estuvo presente cuando el jefe de la agencia Central de Inteligencia Americana (CIA) aterrizó en la isla llegó a La Habana para “abordar seriamente cuestiones económicas y de seguridad”, y se sentó con Victor Mellor, candidato republicano al Congreso por Rhode Island. Siempre que se le ha visto en alguna reunión de nivel, los cubanos se han preguntado lo mismo: ¿Qué hace ahí El Cangrejo? ¿Qué rol o cuánto poder realmente tiene?Nadie aún se responde con claridad esa pregunta, pero el nieto de Castro le ha dicho a USA Today que “está cumpliendo con su parte al impulsar lo que considera reformas profundas e históricas a la economía”. A mediados del pasado mes, el Gobierno de La Habana anunció lo que por años se había resistido a admitir: una serie de medidas que, básicamente, liberalizan la economía de un país completamente en ruinas. “Rodríguez Castro aseguró que utilizó su influencia para sacar adelante esas reformas”, entre ellas “contempla compensar a cubanos y estadounidenses cuyos bienes fueron confiscados durante la revolución”, dijo el citado medio.En una entrevista anterior con The National —al día siguiente del anuncio del paquete de medidas— Rodríguez Castro dijo que el objetivo era “Lograr un modelo económico que sea más abierto, que tenga mayor participación del capital privado nacional y extranjero” y que para lograrlo no era necesario ni están dispuestos a “transformar el sistema político cubano”. El Gobierno estadounidense ha comunicado que esta propuesta de cambio, que no propone ni reconoce ningún giro a nivel político, le resulta insuficiente. Hoy, cuando en las cárceles del castrismo permanecen más de mil presos políticos, y el régimen sigue fabricando y criminalizando disidentes, Rodríguez Castro dijo en la entrevista que estaba dispuesto a liberar a “personas consideradas presos políticos”. Todas las negociaciones o intentos de diálogo anteriores han contemplado la excarcelación de presos de conciencia, uno de los mayores reclamos de la ciudadanía, pero el Gobierno de La Habana ha mantenido a la mayoría tras las rejas.