El grupo islamista Hamas dio este lunes un paso importante en la transición de poder en Gaza, de acuerdo con la hoja de ruta fijada por la Administración estadounidense en octubre de 2025, pero este movimiento será meramente simbólico si Israel sigue sin aplicar los 20 puntos del plan de Donald Trump, con el cual se cerró en falso la guerra en la Franja hace ocho meses, después de dos años y más de 70.000 asesinados por el ejército israelí.
Hamas anunció hoy en un comunicado la disolución del llamado Gobierno de emergencia, que estuvo al frente de Gaza durante los más de dos años y medio de genocidio israelí, y la dimisión de su jefe, Muhammad Abdul Jaliq Al Farra, así como la entrega de la gestión de la administración gazatí al Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG, por sus siglas en inglés). Ese órgano fue creado el pasado enero, en el comienzo de la segunda fase del plan de Trump, que no progresó entre la negativa del grupo islamista a desarmarse sin garantías de los mediadores y la negativa de Israel a llegar a cualquier compromiso.
Israel sigue atacando a diario la Franja y desde el pasado octubre mató a 1.072 palestinos. Además, extendió su ocupación del enclave costero, de poco más del 50% a más del 60%, y planea tomar el 70% del territorio, tal y como dijo el primer ministro Benjamín Netanyahu. Su Gobierno vetó el acceso a Gaza al NCAG, integrado por tecnócratas palestinos procedentes de la Cisjordania ocupada y de la propia Franja y encabezado por Ali Abdel Hamid Shaath, ex alto funcionario de la Autoridad Palestina. Shaath dijo en su cuenta oficial de X que el comité que lidera “está plenamente preparado para asumir sus responsabilidades nacionales tan pronto como se den las condiciones y medidas necesarias para su funcionamiento”.










