Georgina Rodríguez es una de las mujeres más ricas, influyentes y observadas del planeta. Con millones de seguidores en Instagram y un exitoso reality show en Netflix que documenta su opulenta vida diaria, la pareja de Cristiano Ronaldo ha sabido construir un imperio basado en el lujo absoluto, la alta costura y las joyas de diseñador. Sin embargo, detrás de las carteras de Hermès y los vuelos en jet privado, se esconde una llamativa contradicción de origen que despierta tantas preguntas como sospechas en el público rioplatense: su difusa y casi nula relación con la Argentina. España mide su candidatura ante el último baile de Cristiano Ronaldo con Portugal El acento "españolísimo" y las raíces difusas A pesar de haber nacido en Buenos Aires en 1994, escuchar hablar a Georgina es una experiencia que desconcierta a cualquier argentino. En sus apariciones públicas, entrevistas y en los episodios de su propia serie, "Gio" despliega un acento castizo impecable, repleto de modismos madrileños y un tono que no deja margen para rastrear ni una sola "sh" o un "che" rioplatense.
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