La llamada del presidente estadounidense Donald Trump a su homólogo de la FIFA, Gianni Infantino, para que la comisión de disciplina del organismo revisara la tarjeta roja impuesta a Falorin Balogun (sanción equivalente a un partido de suspensión), no es el primer caso de injerencia política en un Mundial de fútbol.Este hecho reciente ha provocado el rechazo de algunas instancias. La UEFA tachó de “incomprensible e injustificable” la suspensión de la tarjeta roja que Balogun vio en el partido de dieciseisavos de final contra Bosnia y Herzegovina. Tanto el atacante estadounidense como el bosnio Tarik Muharemovic fueron a disputar una pelota y en la jugada Balogun pisó el tobillo derecho del defensor rival lo que derivó en chequeo del VAR. Luego de aquello el árbitro brasileño Raphael Claus expulsó al delantero del Mónaco tasado en 40 millones de euros.PublicidadPero esa decisión tuvo un cambio anunciado el domingo 5 de julio, a un día del duelo entre Estados Unidos y Bélgica por los octavos del Mundial de Norteamérica 2026.La FIFA aplicó el artículo 27 del Código Disciplinario y dejó la sanción obligatoria en suspenso por un “periodo de prueba de un año”.“Si Folarin Balogun comete otra infracción de naturaleza y gravedad similares durante el periodo de prueba, se revocará la suspensión y se aplicará la sanción, sin perjuicio de cualquier sanción adicional que se imponga por la nueva infracción", se indicó en un comunicado. PublicidadPublicidadDe ahí que el jugador disputará este lunes el encuentro por octavos de final entre Estados Unidos y Bélgica, en medio del rechazo de la decisión de la FIFA por parte del combinado europeo. El propio Donald Trump reconoció hoy que pidió a Gianni Infantino revisar la expulsión por considerar que ni hubo falta. “Lo único que hice fue pedir una revisión. No dije que tenían que hacer esto”, expuso Trump en su defensa. De su lado, Infantino explicó que contestó al mandatario estadounidense que las instancias de la FIFA son independientes. “Durante nuestra conversación, expliqué que estaba en curso un procedimiento jurídico que implicaba a los órganos judiciales independientes de la FIFA y que el caso sería resuelto en su debido momento por los órganos competentes”, indicó en X el dirigente del fútbol mundial. Otros episodios similares 1934: las presiones de MussoliniLa Italia fascista organizó la segunda Copa del Mundo de la historia e “Il Duce” Benito Mussolini, que no apreciaba el fútbol a diferencia de su pueblo, vio en ella una ocasión ideal para glorificar su régimen político. Presente en cada partido, Mussolini bajaba a los vestuarios y el arbitraje resultaba muy favorable para el país anfitrión, que finalmente se consagró campeón, hasta el punto de que la FIFA decidió después suspender de por vida a dos árbitros. Publicidad1938: un mensaje escalofriante Un año antes de la Segunda Guerra Mundial, Austria, recién anexionada por la Alemania nazi, se retiró y varios de sus jugadores se vieron obligados a jugar para la Mannschaft, forzados además a ejecutar el saludo nazi en el Parque de los Príncipes. Sin embargo, Alemania no pasó de octavos de final. Italia, por su parte, conservó su título, con sus jugadores vistiendo camisetas negras que recordaban el uniforme de los milicianos italianos. Antes de la final, Mussolini les envío un mensaje breve pero escalofriante: “Vencer o morir”.1978: sospechas de corrupción en ArgentinaOrganizado bajo la dictadura del general Jorge Rafael Videla, el “Mundial”, que pretendía lavar la imagen del régimen, vio a Argentina conquistar su primer título, empañado por fuertes sospechas de corrupción. En la segunda fase, jugada en dos grupos de cuatro equipos cada uno, la Albiceleste debía vencer a Perú por al menos 4 goles de diferencia para superar a Brasil y disputar la final del torneo (que la jugaban los campeones de cada llave). Los peruanos, que habían mostrado una defensa sólida al inicio del torneo, se desmoronaron y cayeron 6-0. Con los años, sin que se haya aportado jamás una prueba concluyente, varios testimonios denunciarán un acto de corrupción entre ambas dictaduras. 1982: Francia-Kuwait y la irrupción del jequeEn Valladolid, los Bleus habían marcado el 4-1 por medio de Alain Giresse, un gol protestado por los kuwaitíes, que habían oído un silbato (procedente de las tribunas) que creyeron que señalaba un fuera de juego. Cuando el árbitro ya había validado el tanto, el jeque Fahad al-Ahmed al-Jaber al-Sabah, hermano menor del emir y presidente de la Federación de Fútbol de Kuwait, bajó de la tribuna y entró en el terreno de juego, ante la estupefacción general, para protestar la decisión. En medio de la más absoluta confusión, el gol fue anulado por el árbitro, que pagó el precio con una inhabilitación de por vida por parte de la FIFA. 2026: la llamada de Trump a InfantinoDisconforme con la tarjeta roja mostrada a Folarin Balogun durante la victoria de Estados Unidos contra Bosnia-Herzegovina en los dieciseisavos de final, que implicaba la suspensión automática del delantero estadounidense para el siguiente partido contra Bélgica, Donald Trump llamó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar la revisión de la sanción. Cuatro días más tarde, el máximo organismo del fútbol mundial anunció que su comisión de disciplina modificó la sanción: el partido de suspensión firme ha sido conmutado por “un partido de suspensión condicional, acompañado de un periodo de prueba de un año”. En consecuencia: el máximo goleador de Team USA en esta Copa del Mundo podrá alinearse en Seattle el lunes, en el partido de octavos de final contra los Diablos Rojos. (D)
El caso Balogun y otros episodios en los que la política entró en juego durante un Mundial de fútbol
La decisión de la FIFA ha provocado cuestionamientos de varias instancias, entre esas, la UEFA, la selección de Bélgica y exdirigentes de fútbol.










