Usar perfumes espec�ficos no tiene beneficios demostrados.Cuando un amigo me coment� que JPMorgan ten�a una fragancia distintiva que impregnaba su elegante nueva sede global en Park Avenue, pens� que bromeaba. No lo hac�a, as� que no me sorprendi� tanto cuando otra amiga me dijo que, en un viaje reciente a las oficinas de Goldman Sachs en Londres, estaba segura de haber percibido un toque de Mojave Ghost, una fragancia que la firma de art�culos de lujo Byredo vende por hasta 390 libras la botella, y es f�cil entender por qu� podr�a gustarle a los banqueros de inversi�n. Sus creadores la describen como una oda al esp�ritu perdurable del desierto de Mojave, "donde s�lo las plantas m�s resistentes pueden florecer en medio del vasto y �rido paisaje".Lamentablemente, recib� una respuesta bastante evasiva cuando pregunt� a Goldman Sachs si usaban esta fragancia para perfumar sus instalaciones. "No tenemos ninguna informaci�n ni comentario que a�adir al respecto", dijo la oficina de prensa. Un portavoz de JPMorgan tambi�n declin� darme m�s detalles sobre su fragancia personalizada, lo cual es una l�stima, porque resulta que estoy completamente desactualizada en cuanto a los perfumes a medida.Grandes empresas de todo el mundo est�n desarrollando sus propias fragancias distintivas, a veces con una generosa ayuda.El a�o pasado, Air France lanz� lo que denomin� un "reconfortante aroma almizclado" a los visitantes desprevenidos de sus salas VIP en los aeropuertos. Esta fragancia, dise�ada por el maestro perfumista Francis Kurkdjian, busca evocar "una sensaci�n de amplitud, calma y ligereza". Un aroma m�s apropiado para un aeropuerto evocar�a una sensaci�n de agobio, temor y furia. Pero admiro la ambici�n de Air France, aunque no el nombre que le pusieron a su perfume: AF001. Ese es el n�mero de vuelo del Concorde supers�nico que la aerol�nea operaba entre Par�s y Nueva York, hasta que fue retirado tras el accidente del a�o 2000 en el aeropuerto Par�s-Charles de Gaulle, en el que murieron todos los pasajeros a bordo.WeWork eligi� un nombre igualmente curioso para la mezcla de "pachuli con notas terrosas" y "lavanda relajante" con la que decidi� perfumar sus oficinas para crear "un ambiente acogedor que propicie conexiones significativas". Se llama Verdure, y fue creada exclusivamente por un grupo australiano llamado Air Aroma cuyos clientes, seg�n afirma, van desde fabricantes de champagne franc�s hasta compa��as de autom�viles de alta gama y productores de parkas de lujo.Esto est� bien para las empresas de lujo. Operan en una industria con una capacidad inigualable para obtener dinero de quienes pueden permit�rselo. Tambi�n podr�a tener sentido para las tiendas. Air Aroma afirma que sus productos "crean ambientes memorables y emocionalmente relevantes que atraen a los clientes, fomentan visitas m�s largas y aumentan el gasto".Pero me cuesta entender por qu� otras empresas se molestan en empapar sus sistemas de difusi�n de aire con aceites esenciales, por muy elaborados que est�n. Obviamente, nadie quiere respirar aire viciado en el trabajo, un riesgo que muchos han sufrido al tener la mala suerte de sentarse junto a un ciclista en�rgico que no se ha duchado, o junto a un compa�ero aficionado a comer guisos en su puesto de trabajo.A veces se afirma que el aire perfumado hace que los trabajadores est�n m�s tranquilos y contentos y sean m�s productivos, algo de lo que no podr�a estar m�s a favor. Pero estas afirmaciones suelen provenir de empresas vinculadas al negocio del m�rketing de fragancias para el sector corporativo, mientras que otras se basan en investigaciones con un n�mero reducido de participantes.El efecto de los olores en los trabajadores est� relativamente poco estudiado, pero an�lisis m�s amplios sobre lo que realmente buscan los trabajadores en una oficina muestran que el olor del aire suele quedar muy por detr�s de otras cosas. La gente realmente quiere poder hacer una llamada telef�nica en privado o terminar su trabajo sin que les moleste la ch�chara de sus compa�eros en oficinas abiertas. Tambi�n valoran poder regular la temperatura de la oficina a su antojo, en lugar de tener que pasar fr�o o un calor sofocante. Y les gustan mucho las vistas al exterior y la luz natural, algo que puedo confirmar tras observar los extraordinarios esfuerzos que hacen hombres y mujeres adultos para conseguir una mesa a medio metro de una ventana.La calidad del aire es obviamente importante, pero en un amplio estudio europeo, el olor qued� por detr�s del aire fresco y del aire que no provoca sudoraci�n excesiva ni sequedad ocular. En definitiva, estoy dispuesta a que me convenzan de que las fragancias florales y almizcladas son un complemento serio de la vida en la oficina. Mientras tanto, supongo que ser� bastante feliz sin ellas.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. EXPANSI�N es el �nico responsable de esta traducci�n y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.