El pasado viernes, Suso y Marieta se dieron el 'sí, quiero' en una finca en Toledo, donde 200 invitados fueron testigos del amor que se profesan. El Cigarral del Ángel vivió una ceremonia emotiva y una fiesta que no dejó indiferente a nadie.Sin embargo, también hubo un momento de tensión durante la celebración de la boda del año. La protagonista de la incómoda situación fue Carmen Borrego que, este lunes, ha visitado el plató de Vamos a ver para contar qué fue lo que tanto le molestó durante el convite.Así, tal como ha comentado la colaboradora de Telecinco, todo sucedió cuando Diego Matamoros, que en un principio había confesado que no se quedaría a la cena, decidió sentarse a su lado: "Yo estaba sentada en una mesa y no estaba Diego Matamoros. Yo, con él, personalmente, nunca he tenido ningún problema, hasta que hizo lo que hizo con mi familia. Para mí es muy incómodo tener que estar sentada con una persona que ha mentido y que ha dicho cosas tan terribles de la pareja de mi sobrina Alejandra"."Yo tenía al lado de Belén Rodríguez y al otro, a mi marido. Belén, sin saber qué va a pasar, me dice que si me importa que se cambie de asiento para sentarse con Luis Rollán, que hacía mucho que no lo veía. Diego, que había dicho que no se quedaba a la cena porque no se encontraba bien, decidió quedarse y le dijeron que se sentase donde encontrase un hueco. Ese hueco estaba a mi lado", ha agregado Carmen Borrego."Había muchísimas mesas y había huecos en otras mesas. Qué casualidad que se sentó a mi lado", ha señalado la colaboradora del matinal de Telecinco que, además, ha señalado: "Intenté hacerle un gesto a mi amiga Belén desde mi sitio como diciéndole 'sálvame'. Era tan fácil como decirle: 'Oye, perdona, Diego, aquí estaba yo sentada'. Belén no se dio ni cuenta y no caía en por qué yo no quería estar al lado de Diego. Yo me levanté y le dije que menudo marrón me había tocado al estar al lado de Diego".Ante esta situación, Carmen Borrego decidió informar a su hermana, Terelu Campos, de lo que había pasado en la boda: "La llamé el sábado por la mañana para contarle lo que había pasado antes de que llegasen las 'almas caritativas'".