La defensa califica el crimen de homicidio y pide una atenuante por drogadicción.La familia de Francisco de Pablo Páez, el joven del distrito madrileño de Hortaleza desaparecido en marzo de 2022 y cuyo cadáver fue localizado enterrado más de dos años después en una fosa séptica en una finca de Aldea del Fresno, esperan que en el juicio se haga justicia y recaiga sobre los acusados la pena máxima por los hechos ocurridos.La vista oral ha arrancado esta mañana con la selección del tribunal del jurado en la Audiencia Provincial de Madrid, así como la exposición de alegaciones a los miembros del jurado popular elegidos para el juicio.Los tíos del fallecido se han acercado esta mañana a esta sede judicial de cara al inicio de la vista oral. "Esperemos que haciendo fuerza entre todos les caiga la máxima condena", ha subrayado el hermano de Juana, la madre de la víctima que falleció el pasado mes de febrero de una enfermedad.En el banquillo se sientan Israel C. R., considerado por la Fiscalía autor material del crimen, y Fernando R. P., acusado de colaborar presuntamente en la ocultación del cadáver.El Ministerio Fiscal solicita 22 años de prisión para el primero y dos años y medio para el segundo. La defensa de Israel C.R. mantiene que el crimen fue un homicidio y solicita que se le aplique una atenuante por drogadicción.El cadáver se halló el 6 de junio de 2024, si bien el crimen se produjo en marzo de 2022. La Policía localizó el cadáver enterrado, lo que permitió culminar una investigación que desembocó en la detención de varios sospechosos. Sin acusación particularLa familia llega al juicio sin ejercer ya la acusación particular. Su representación legal recaía en el abogado Juan Manuel Medina en nombre de la madre de Francis. Al producirse el fallecimiento cuando la causa ya había sido elevada a la Audiencia Provincial, los familiares no pudieron personarse nuevamente como acusación particular.El abogado ha señalado que la confesión realizada por el principal acusado nunca respaldó la tesis de un homicidio en defensa propia que mantiene la defensa. Según explicó, Israel C. R. reconoció haber golpeado a Francis con una barra de acero, pero alegó que actuó durante una pelea y para defenderse.Sin embargo, la acusación particular defendía que los informes forenses apuntaban a una mecánica distinta. En concreto, destacaba que el golpe mortal fue compatible con un impacto de arriba hacia abajo y, con alta probabilidad, propinado por la espalda, lo que, a su juicio, evidenciaría una actuación sorpresiva y permitiría encuadrar los hechos en un delito de asesinato.Respecto al segundo acusado, la acusación sostenía que, aunque negara haber estado presente en el momento del crimen, existía una primera declaración del principal procesado que le situaba en la escena, por lo que solicitaba que respondiera al menos como cooperador necesario o cómplice.En cualquier caso, entendía que resultaba indiscutible su participación en el encubrimiento al colaborar durante más de dos años en la ocultación del cadáver y mantener el silencio sobre el paradero de la víctima.La acusación particular reclamaba inicialmente 25 años de prisión para cada uno de los acusados, además de una condena por la ocultación del cadáver, al considerar que mantener el cuerpo enterrado durante dos años y medio prolongó innecesariamente el sufrimiento de la familia, que desconocía el destino de Francis mientras continuaba buscándolo.Un testigo protegidoLa investigación dio un giro gracias a la declaración de un testigo protegido, quien reveló a la Policía información sobre los hechos tras escuchar el relato de uno de los implicados. Esa pista condujo a los agentes hasta una finca propiedad de la familia del principal acusado en Aldea del Fresno, donde fue localizado el cadáver enterrado.Según la versión ofrecida por Israel C. R., el trasfondo del crimen estaría relacionado con una deuda económica. El acusado manifestó que Francis le había prestado dinero presuntamente destinado a una plantación de marihuana y que las reclamaciones posteriores de la víctima desembocaron en los hechos.La acusación, por el contrario, consideraba que esa deuda habría sido el móvil para planificar el asesinato, atrayendo a Francis hasta la finca con la excusa de devolverle el dinero.Francisco de Pablo desapareció el 21 de marzo de 2022 después de salir de la vivienda que alquilaba en Hortaleza asegurando que volvería en aproximadamente una hora. Su madre denunció inmediatamente la desaparición e impulsó una intensa búsqueda hasta que, en junio de 2024, la Policía localizó el cadáver enterrado.
La familia de 'Francis' espera que el jurado haga justicia y recaiga la pena máxima sobre los acusados por matarle y enterrarle
La defensa califica el crimen de homicidio y pide una atenuante por drogadicción.










