China ha disparado este lunes un misil estratégico desde un submarino nuclear hacia aguas del Pacífico, en una inusual demostración de su capacidad de disuasión marítima que ha provocado inquietud en Japón, Australia y Nueva Zelanda. También el Gobierno de Taiwán (isla autogobernada que Pekín reclama como propia) ha alertado de que este movimiento “socava la paz y la estabilidad regionales”. El proyectil, equipado con una ojiva simulada de entrenamiento, fue lanzado a las 12.01 hora local (seis horas menos en la España peninsular) hacia “aguas internacionales relevantes” del Pacífico por un submarino nuclear de la Armada del Ejército Popular de Liberación (EPL, el ejército chino) y cayó “con precisión” en la zona marítima prevista, de acuerdo con la agencia estatal Xinhua.De acuerdo con AP, el misil ha sido disparado hacia la zona libre de armas nucleares del Pacífico Sur, establecida por el Tratado de Rarotonga, en vigor desde 1986. China ratificó en 1987 los protocolos por los que las potencias nucleares se comprometen a no realizar pruebas nucleares en la zona ni amenazar con armas nucleares a los Estados miembros. Aunque el lanzamiento de este lunes no fue una prueba nuclear debido a que que la ojiva era simulada, sí ha reavivado el temor a que esas aguas se conviertan en escenario de demostraciones militares de las grandes potencias. Pekín, que no ha precisado el tipo de misil, la clase de submarino, el punto de lanzamiento, la trayectoria o las coordenadas de caída, se ha limitado a comunicar que la prueba forma parte de su programa anual de entrenamiento, que fue notificada previamente a los países pertinentes y que “no está dirigida contra ningún país ni objetivo especifico”. También ha defendido que el lanzamiento cumple con el derecho internacional.Pero la escasez de detalles ha reforzado la lectura estratégica del ensayo: según recoge el rotativo hongkonés South China Morning Post, se trata de la primera prueba conocida de un misil lanzado desde un submarino chino desde 1982, y la primera conocida desde un sumergible de propulsión nuclear. En 2024, la Fuerza de Cohetes del ejército chino lanzó por primera vez en cuatro décadas un misil balístico intercontinental hacia el Pacífico Sur, un movimiento que entonces ya se interpretó como una señal de la acelerada modernización nuclear china y provocó alarma regional. El disparo de este lunes traslada ahora el foco a la pata más opaca de esa modernización: la capacidad de mantener plataformas ocultas en el mar capaces de responder a un ataque.El ensayo coincide con un momento de creciente actividad militar china alrededor de Taiwán —la isla autogobernada democráticamente que Pekín reclama, al considerla una parte irrenunciable de su territorio—, de tensión con Japón y de competencia abierta por la seguridad del Pacífico Sur.“El ejército chino, al lanzar un misil balístico intercontinental desde un submarino, ha hecho una demostración de fuerza deliberada, aumenta las tensiones en la región circundante y socava la paz y la estabilidad regionales”, ha remarcado en un comunicado el Consejo de Asuntos Continentales de Taiwán, organismo encargado de formular la política hacia China.Aunque el Ministerio de Exteriores chino ha pedido este lunes que “no se malinterprete” el lanzamiento, el hecho es que, horas antes de que se produjese, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, y su homologo fiyiano, Sitiveni Rabuka, habían firmado en Suva, la capital de Fiyi, una alianza de defensa mutua que compromete a ambos países a acudir en ayuda del otro en caso de ataque. Este acuerdo forma parte del esfuerzo de Australia por consolidarse como socio de seguridad preferente en el Pacífico ante el avance de la influencia de Pekín. Australia, Japón y Nueva Zelanda, que han confirmado haber recibido avisos previos de las autoridades chinas, han criticado duramente el ensayo y han expresado su preocupación. La ministra australiana de Exteriores, Penny Wong, ha calificado la prueba de “desestabilizadora” y ha señalado la “falta de transparencia” sobre las intenciones militares chinas.Por su parte, Japón asegura haber pedido a Pekín que “reconsiderara” el lanzamiento y ha expresado su “grave preocupación” por el aumento de la actividad militar china, mientras que Nueva Zelanda ha denunciado que el Pacífico Sur no debe convertirse en un campo de pruebas de misiles estratégicos ni en escenario de demostraciones militares de las grandes potencias.El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés) calcula que China dispone ya de unas 620 cabezas nucleares y que su arsenal es el que crece con mayor rapidez entre las potencias atómicas. Pekín sostiene que su política se apoya en el principio de “no primer uso”, lo que significa que no sería la primera en utilizar un arma nuclear en un conflicto y que su capacidad nuclear tiene únicamente fines defensivos.