La Federación Belga de Fútbol (RBFA) está intentando revertir a contrarreloj la controvertida decisión de la FIFA de retirarle la tarjeta roja al delantero estrella de Estados Unidos, Folarin Balogun, tras una supuesta llamada del presidente estadounidense Donald Trump al jefe del organismo que rige el fútbol mundial, Gianni Infantino. Según la prensa nacional, a pocas horas del partido entre los diablos rojos y la selección estadounidense (17.00 hora local; 2.00 en horario peninsular), los belgas han iniciado un procedimiento de apelación ante una decisión que ha sumido al país europeo en una estupefacción e indignación que no hace más que aumentar conforme se acerca la hora de la verdad. No hay tiempo que perder: el partido de octavos de final Bélgica-EE UU está fijado a las 02.00 de la madrugada de Bruselas o Madrid. Medios como Le Soir y VRTnews aseguran que la RBFA ha enviado un correo a la FIFA que el organismo ha interpretado como una demanda de apelación, por lo que ha designado a un árbitro de su comité de apelación para que tome una decisión de emergencia. La Federación Belga por su parte estaría preparando sus argumentos para refutar la decisión, que todavía no ha recibido de forma oficial, según el diario francófono. El periódico La Libre añade otro motivo más de indignación para los belgas: asegura que en la reunión de coordinación que la Fifa organiza antes de cada partido del Mundial ente las delegaciones oficiales que se enfrentan en el encuentro, y que en este caso se celebró el domingo por la tarde, los asistentes por la parte belga “se quedaron atónitos al comprobar que la página en la que se hablaba de las suspensiones automáticas había sido eliminada. Una página que, sin embargo, estaba presente en las cuatro primeras reuniones previas a cada partido de los Diablos”, señala el rotativo. Esta sonada ausencia se sumará al expediente que la RBFA está preparando para el caso Balogun, asevera La Libre, que recuerda que Bélgica puede presentar una denuncia por la inelegibilidad de un jugador hasta dos horas después del pitido final del partido contra Estados Unidos. También es posible llevar el caso ante el Tribunal Arbitral del Deporte, agrega.En su comunicado del domingo, donde reconocía estar “atónita” por la decisión de suspender la tarjeta roja del máximo goleador de la selección estadounidense en este Mundial, la RFBA ya adelantaba que estaba “estudiando todas las opciones” ante una actuación que afirmó va en contra de las reglas y costumbres de la FIFA. Una decisión que también ha sumido a toda Bélgica en la indignación.La prensa belga, que ha bautizado el escándalo como el “Balogun Gate”, habla de un “arma curiosa” ante el partido que enfrentará a los Diablos Rojos con la selección estadounidense, recordando la relación de Infantino con Trump, para quien creó el Premio de la Paz de la FIFA tras la fallida campaña del inquilino de la Casa Blanca para ganar el Nobel en esa misma categoría. “La FIFA, tarjeta roja por injerencia política”, clama la cadena pública RTBF. La indignación ha llegado incluso a la política. “¡Qué vergüenza! Cuando el dinero dicta la ley, el Mundial pierde toda credibilidad”, ha criticado el Partido Socialista (PS) valón en las redes sociales. “Adaptar las reglas para complacer a Trump, intentar hacer trampa para ganar, qué imagen tan deplorable de la FIFA, del Mundial de fútbol y para los Estados Unidos. Las reglas deben respetarse por todos, en el deporte como en la vida”, ha reclamado. “Sorprendente cómo una tarjeta roja se vuelve de repente “injusta” cuando Trump se mete… La FIFA debe defender la equidad, no dar la impresión de ceder a presiones políticas”, ha coincidido el eurodiputado y presidente del partido liberal belga Les Engatés, Yvan Verougstraete.“Pueden retirar todas las tarjetas rojas del mundo, de todos los pueblos, ¡los belgas son los más valientes y ganarán! No necesitamos la ayuda de nadie, ¡sigan haciéndonos soñar, chicos!”, ha posteado por su parte Jean-Louis Bouchez, presidente del partido MR.Varios medios recogen también las condenas de figuras del fútbol mundial ante una decisión que ha generado una amplia incomprensión.“Las tarjetas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas. Se anulan por reglas, evidencia y organismos independientes. Si un presidente de EE UU interviene con el presidente de la FIFA —y un jugador es repentinamente absuelto antes de un partido de eliminación directa en la Copa del Mundo—, la pregunta es inevitable: ¿Quo vadis, FIFA?”, se ha preguntado en las redes sociales el antiguo jefe del organismo del fútbol, Sepp Blatter. Red cards are not overturned by political phone calls. They are overturned by rules, evidence and independent bodies. If a U.S. President intervenes with the FIFA President — and a player is suddenly cleared before a World Cup knockout match — the question is unavoidable: Quo…— Joseph S Blatter (@SeppBlatter) July 6, 2026