Sonaban vuvuzelas y el innovador Jabulani rodaba por el césped la última vez que España se midió a Portugal en los octavos de final de un Mundial. Noventa minutos sufridísimos en busca de una plaza entre las ocho mejores del mundo. David Villa selló el billete entonces y, poco más de una semana después, la Roja levantó la primera Copa del Mundo de su historia al cielo de Johannesburgo, en Sudáfrica 2010. Uno de los mejores recuerdos de la época más dorada de la selección española. Y una pesadilla para una Portugal que se cobró su venganza en forma de título el año pasado, al llevarse la Nations League. Porque los de Luis de la Fuente encadenan 35 partidos sin perder en 120' y, en medio de ese récord, solo los lusos han conseguido tumbar a la actual campeona de Europa, en los penaltis, tras un 2-2. Este lunes se escribe un nuevo capítulo en el histórico de enfrentamientos entre ambas selecciones. Ya no es Sudáfrica. Tampoco Múnich. Ahora es Dallas, y, cuando suene el pitido inicial, todo empezará de cero en un partido a todo o nada. A cuartos o casa. No hay más. España lo sabe y por eso llega enchufada. Ya lo demostró ante Austria (3-0), donde despejó todas las dudas de una fase de grupos irregular en la que no pasó del empate ante Cabo Verde (0-0), goleó a Arabia Saudí (4-0) y se impuso a Uruguay (0-1) en un partido durísimo para ser primera de grupo y citarse con el cuadro austriaco. Y dio la talla en esa primera prueba de fuego. Volvió a ser esa Roja vertical, intensa y goleadora que conquistó el Viejo Continente pese a las bajas en las bandas –Yéremy Pino y Nico Williams se lesionaron ante los charrúas–, con el ataque volcado en la banda de un Lamine Yamal con muchas ganas de marcar tras quedarse sin ver puerta ante Austria, y con un Mikel Oyarzabal que va camino de igualar los máximos registros goleadores de un jugador español en un Mundial: está a uno de los cinco de Butragueño en México 1986 y Villa en Sudáfrica 2010. Ambos partirán de inicio, junto a Baena, que seguirá en la izquierda pese a que Nico Williams participó ayer en el último entrenamiento con el grupo, y Dani Olmo, clave en la mediapunta. Pero la fortaleza de España no pasa solo por lo ofensivo, sino también por lo defensivo: la pareja de centrales Cubarsí-Laporte está más que asentada; Pedro Porro parece el aliado perfecto para Lamine y Cucurella es un cerrojo en la izquierda. La Roja sigue sin encajar un solo gol en este Mundial y, además de la zaga, el gran culpable es Unai Simón, que ha acabado con el debate en la portería con un récord, el de más minutos imbatido en una Copa del Mundo, con 519’ consecutivos. El reto, eso sí, sube un nivel más hoy. Es Portugal la que está enfrente. Una candidata clara al título con el centro del campo –Joao Neves y Vitinha– del campeón de la Champions League, por mucho que le esté costando carburar en lo que va de Copa del Mundo. Porque para ser campeón hay que sufrir y los lusos ya demostraron ante Colombia (0-0) y Croacia (2-1), con un gol de Gonçalo Ramos sobre la bocina y otro anulado a Gvardiol en el descuento, que saben hacerlo. Solo una cosa no ha cambiado en Portugal en las últimas dos décadas: Cristiano Ronaldo sigue siendo su gran referencia, por mucho runrún que haya en torno a él. "Hay cansancio, hay lesiones, el ambiente, es un buen partido. Me encanta jugar contra España porque mi récord contra España es bueno. Quien tenga los mejores detalles ganará, yo tengo sensación que vamos a ganar", avisó el '7'. La cuenta atrás acaba ya: España o Portugal, solo una seguirá su sueño mundialista.
La Portugal de Cristiano Ronaldo, el muro a superar en octavos en el sueño mundialista de España
La Roja se mide a una durísima rival en su camino hacia la segunda estrella, en un derbi ibérico con sabor a revancha tras la Nations League 2025, en la que los lusos ganaron en los penaltis.












