Michelle Bolsonaro se sienta junto a una escultura dorada de una mano que dice "Te amo". Mirando directamente a la cámara, la esposa del expresidente Jair Bolsonaro procede a criticar duramente a su hijo. Flávio Bolsonaro se postula a la presidencia de Brasil, en parte para lograr la liberación de su padre, aliado del presidente Donald Trump. Michelle Bolsonaro, quien ha liderado el ala femenina de su partido de derecha, ha dedicado el último año a reclutar y capacitar a mujeres cristianas conservadoras para el liderazgo político.
Pero ahora, en un video producido profesionalmente y publicado la semana pasada, la ex primera dama de 44 años describía una llamada telefónica en la que decía que Flávio, su hijastro de 45 años, la había humillado. “Fue muy duro conmigo, me faltó al respeto y me maltrató”, dice. Le dijo que se mantuviera al margen de las decisiones del partido, según cuenta, porque “no entendía nada de política”.
“Tras esa humillación”, concluye, “comprendí que no quería mi apoyo”. El drama familiar, que se produce a poco más de tres meses de las elecciones presidenciales, representa el último desafío para la campaña de Flávio por derrocar al presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva. En una contienda reñida, los evangélicos y las mujeres —votantes con quienes Michelle tiene gran influencia— podrían resultar decisivos. En un momento en que los políticos de derecha están en ascenso en toda Latinoamérica, Trump ha dejado clara su preferencia.










