Es uno de los momentos más convulsos de la historia del PSOE. El Tribunal Supremo acaba de condenar a más de 24 años de cárcel a José Luis Ábalos, secretario de Organización de los socialistas durante cuatro años, por los delitos de pertenencia a organización criminal, cohecho, malversación de caudales públicos y tráfico de influencias en el caso mascarillas. Su sucesor en el cargo, Santos Cerdán, que pasó varios meses en prisión provisional, está imputado y acusado de cohecho, organización criminal y tráfico de influencias por el supuesto amaño de obras públicas dentro del caso Koldo. La Justicia también tiene en su punto de mira a la exmilitante socialista Leire Díez y sus presuntas actividades para intentar torpedear investigaciones al PSOE, a lo que se suma la imputación del expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra.
En este escenario la militancia socialista afronta un complejo ciclo electoral ante las elecciones autonómicas y municipales de la próxima primavera y las generales en las que Pedro Sánchez pretende revalidar su mandato. La maquinaria interna se pondrá en marcha este mismo julio, aunque es previsible que a lo largo del mes surjan novedades en las causas mencionadas o, por ejemplo, Zapatero dé explicaciones públicas sobre el origen de las joyas que la Policía encontró en su despacho.








