Cientos de bomberos luchan a destajo este domingo contra voraces incendios forestales que ya han reducido a cenizas más de 17.000 hectáreas en Francia, España y Portugal. El desastre ocurre en el marco de una nueva y preocupante subida de las temperaturas que rozan los 40 °C, afectando a un continente que aún no se recupera de la histórica ola de calor de finales de junio. Las autoridades e investigadores vinculan directamente la precocidad y violencia de estos siniestros —que comenzaron un mes antes de lo habitual— con los efectos visibles del cambio climático global. Para hacer frente a la emergencia que golpea la región del suroeste europeo, los distintos gobiernos debieron activar protocolos de evacuación, declarar alertas máximas y solicitar ayuda internacional. En este contexto de crisis climática extrema, las fuerzas de seguridad ya registraron detenciones de sospechosos por presuntas negligencias que habrían iniciado los focos. La situación meteorológica no da tregua y los especialistas advierten que las altas temperaturas podrían prolongarse hasta el próximo fin de semana.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.