Los menores son “especialmente vulnerables” en caso de terremotos como el que ha sacudido Venezuela porque, al riesgo de sufrir lesiones, hay que añadir el de quedarse solos por el fallecimiento de familiares o por desplazamientos, según alertó el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en un comunicado.Han pasado 11 días desde que Venezuela fue sacudida por dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, que hasta el momento han dejado más de 2.300 muertos, según las últimas cifras oficiales. “Miles de personas tuvieron que abandonar sus hogares en cuestión de segundos, huyendo apenas con lo puesto mientras sus propias casas se desplomaban a su paso -recordó Unicef- y, en estos momentos, los niños y las familias necesitan un apoyo vital”.Los equipos locales del organismo están trabajando sobre el terreno y han podido constatar que hay miles de niños en riesgo de “separación familiar, desplazamiento, angustia e interrupciones en servicios como la atención sanitaria, el agua potable, la educación y la protección”.PublicidadSe calcula que unos 3,9 millones de niños y niñas viven en las zonas afectadas por los fuertes terremotos.Un vuelo cargado con 48 toneladas de equipos médicos y suministros de agua, saneamiento e higiene, además de sillas de ruedas, botiquines de primeros auxilios, tiendas de campaña, entre otros, salió del almacén de Unicef en Copenhague “para atender las necesidades de los niños y niñas, y sus familias, especialmente de los más vulnerables”. Mayor riesgo de violencia y abuso sexualPero las necesidades de salud y alimento no son las únicas preocupaciones. La oenegé Plan International alertó este miércoles de la necesidad de proteger a la niñez y adolescencia ante el riesgo de abusos en los albergues.PublicidadPublicidadPlan International recordó en un comunicado del 1 de julio que según las estimaciones de Unicef, unos 680.000 niños y niñas se encuentran entre las 1,8 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria en Venezuela.Miles de familias que perdieron sus hogares se han trasladado a albergues temporales y espacios colectivos donde, la niñez enfrenta riesgos específicos que requieren atención prioritaria, dijo Plan, y lo explicó así: “En los albergues, básicamente está todo el mundo junto: hombres, mujeres, niñas y niños. No hay servicios sanitarios separados: uno para mujeres y niñas, uno para hombres. No”, dijo la consultora de Plan International en Venezuela, Geraldine Gómez.Esta situación en los albergues y en viviendas hacinadas intensifica los riesgos a la violencia y el abuso sexual, especialmente contra las niñas y adolescentes.“En uno de los albergues conocí a dos mujeres de una misma familia que se turnan para descansar: tienen dos colchonetas juntas y, mientras una cuida a los niños, la otra duerme. Una de ellas me contó que a veces tiene miedo de quedarse dormida, porque teme que se lleven a su hija, y que ni siquiera puede dejar que su niña vaya sola al baño”, relató Gómez.Es por esto que Plan afirmó que la respuesta humanitaria a toda la población afectada debe priorizar, desde el primer momento, la protección de la niñez: espacios seguros y diferenciados, apoyo psicosocial, prevención de la violencia de género, reunificación familiar y continuidad educativa.“En situaciones de emergencia, la niñez queda especialmente expuesta, porque pierde los espacios que la protegían, al no tener un lugar donde simplemente ser niñas y niños, y terminan presenciando todo el peso emocional que cargan los adultos. Si no se prioriza su protección desde el inicio, las consecuencias se verán a corto y largo plazo”, afirmó Carmen Elena Alemán, directora regional de Plan International para las Américas. PublicidadPlan International distribuye kits de higiene y artículos esenciales para el hogar, pero también brinda apoyo psicosocial y espacios seguros en escuelas y comunidades de dos estados de Venezuela, y prepara actividades de educación en emergencias y atención primaria de salud. Niños separados y niños no acompañados“Los riesgos son sumamente altos”, corrobora el psicólogo y sexólogo Rodolfo Rodríguez Martínez (@romaec). Lo que pasa, dice, es que los latinoamericanos tenemos la memoria ‘frágil’, y le huimos a la prevención. Hay normativas, protocolos e instituciones, pero en una emergencia se pierde la perspectiva. Rodríguez menciona la película de 2023 Sound of Freedom, protagonizada por Jim Caviezel y basada en las experiencias del activista estadounidense Tim Ballard, exagente del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, en un operativo binacional contra grupos dedicados a la explotación sexual de menores en el balneario de Canoa, en Manabí, en 2022. El psicólogo ve aquí un patrón criminal global. “Las mafias se aprovechan del colapso de las instituciones, la pérdida de documentos, la separación de las familias”. Hace notar que pasaron seis años entre el terremoto y el operativo, y explica que muchas veces las consecuencias aparecen tiempo después, cuando los sobrevivientes han crecido. Rodríguez menciona que las situaciones de emergencia son propicias para infiltraciones de personal no autorizado y aparición de orfanatos falsos. “Estas redes internacionales y locales. Y no hay un escenario catastrófico que no se preste para saqueos, violencia y para que salga lo mejor y lo peor del ser humano”.Hace referencia al terremoto de Haití del 2010, el de Nepal del 2015, el de Turquía-Siria 2023, el de Ecuador en 2016 y Venezuela 2026. “Tienen un patrón muy particular. Son, primero que nada, lugares altamente delicados en el tema político, socioeconómico y cultural”. Hay muchos equipos de salvamento, pero cada entidad tiene una línea en particular, sea de rescate, salud, provisión de alimentos. “Pero la línea que es para (la protección de) los niños no está operativa al ciento por ciento, y no se está efectuando en estos momentos en Venezuela”, sostiene. Por eso los reportes provienen de usuarios de las redes sociales y de organizaciones independientes. Hay dos situaciones en las que se puede encontrar un niño en zona de desastre. Separado (lejos de sus padres, pero con un familiar) y no acompañado (completamente solo). ¿Cuáles son los protocolos para ellos? Unicef y las normas de protección de la infancia en acción humanitaria dictan que: El censo inmediato y registro único digitalizado y en español. “Es la primera línea de defensa para evitar que un niño desaparezca del radar oficial. Un control y registro obligatorio en hospitales, refugios y centros de acogida”. Aquí se recopila información disponible del menor: ropa, nombres, rasgos y procedencia y si está separado o no acompañado.La prohibición absoluta de traslados y adopciones mientras dure la emergencia, en la que Venezuela todavía está. “Se debe congelar cualquier tipo de movimientos migratorios ilegales de menores de edad. Cero adopciones inmediatas”. También, el bloqueo de traslados particulares. “Ningún civil puede mover a un menor fuera de la zona de desastres sin autorización judicial verificada. Aunque suene traumático, estos niños deben quedarse dentro de la zona, salvaguardados”. La habilitación de espacios seguros 24/7. Evitar que personas extrañas tengan acceso a los menores en medio del desorden de los campamentos. Esto debe estar a cargo de personal administrativo especializado y de seguridad. “Se deben instalar áreas de resguardo exclusivas para menores dentro de los refugios. El monitoreo y la custodia de 24 horas por parte del personal humanitario acreditado usualmente por Unicef, una oenegé y las fuerzas de seguridad. Los menores quedan temporalmente al cuidado de adultos responsables por ellos ante la ley, mientras se aclare su situación; el personal debe estar plenamente identificado y validado. El protocolo de reunificación familiar. “La entrega de un menor jamás se debe realizar de manera informal bajo la premisa de la urgencia del desastre. Se prioriza de forma exhaustiva la búsqueda de la familia extendida, abuelos, tíos, hermanos mayores”, con un proceso riguroso de verificación de identidad, sea con documentos o con el testimonio cruzado de la comunidad.Un vacío legal y la amenaza de las redes de tráfico humanoMientras tanto, Tim Ballard Foundation Ecuador indica en sus redes sociales que está recopilando información sobre niños desaparecidos, separados de sus familias o en situación de vulnerabilidad en Venezuela.El equipo se mantiene en que hay “una segunda tragedia” desarrollándose en el país sudamericano, y que está en la fase más vulnerable. “La amenaza real son las redes de tráfico humano que operan en las sombras, tomando ventaja del colapso estructural. Si estos niños no son identificados y reunidos con sus familias inmediatamente, el desastre será irreversible”, establecieron en un video en colaboración con creadores de contenido y organizaciones de rescate. Especificaron que hay un vacío legal, pues la Ley Orgánica de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes de Venezuela fue diseñada para casos individuales, no para calamidades masivas que afectan a miles de niños al mismo tiempo. “Se necesita con urgencia un protocolo e emergencia internacional y un centro de coordinación 24/7 para identificar, proteger y reunir”.Tim Ballard Foundation, Sound of Freedom Foundation y Aerial Recovery anunciaron que sus operadores están viajando desde distintos sitios de Latinoamérica y los Estados Unidos hacia Venezuela. Herramientas de prevención para la familia Aunque en países como el nuestro “no creemos mucho en la prevención”, Rodríguez dice que lo primero es la digitalización de los documentos de todas las personas de la familia. “Yo pierdo todos mis papeles por una inundación, un incendio y lo que sea. Pero tengo acceso a mi correo donde está mi cédula, mi partida de nacimiento”. Otro punto, que el psicólogo observa que no se hace, es la educación a los niños y adolescentes. “No hables con extraños, no confíes en nadie, aprende a pedir ayuda de manera adecuada. Aunque ellos no tienen el criterio formado, sí se les puede entrenar para que cuando estén solos o perdidos, puedan estar en mejores manos”.Los niños deben aprenderse su número de cédula. Los niños deben saber los números de teléfono de sus padres. “En Guayaquil, en atención prehospitalaria, al encontrar personas adultas escopolaminadas en la calle, ninguna se sabe el teléfono de sus familiares. Tal vez el Facebook o el Instagram”. El personal de policía o paramédico tiene entonces que usar vías menos formales para tratar de comunicarse por redes sociales. Luego está el rol de las escuelas, los colegios, las empresas y las instituciones para adiestrar a su personal y a su alumnado para evacuar el edificio o usar un extintor. “Ecuador debería estar preparándose mucho más, y Guayaquil, porque tenemos movimientos telúricos y posibilidades de inundación. Es un tema cultural”, enfatiza, “de educación y de política”. (I)