SergioLozanoBarcelona 04/07/2026 23:04 Actualizado a 05/07/2026 11:02 Hay cumpleaños que no se olvidan, como el de la pequeña que este sábado celebraba su séptimo aniversario en el parque de Can Zam, en Santa Coloma de Gramenet. Seguramente ni la niña, ni sus amigas y amigos que jugaban con agua, esperaba tener que compartir parque con otra onomástica, los diez años del Rock Fest y la hilera de personas vestidas de negro que, con orden germánico, entraban al recinto del festival a pocos metros de la fiesta infantil.Dos imágenes muy distintas y conectadas a la vez gracias al ambiente que se respiraba dentro de la fiesta mayor de heavy metal barcelonés que este sábado, además de las colas, ha tenido mucho sabor germánico gracias a la coincidencia de Helloween, Accept y Primal Fear. Power metal y trash en una jornada en que también ha podido escucharse a Testament o el grindcore de Napalm Death.Napalm Death ha aportado el grindcore en una jornada calurosa donde las viejas glorias han reivindicado su legadoLa presencia de esta veterana formación ha reunido bajo la carpa Rock Tent a todos los que han encontrado refugio del regio sol de la tarde para asistir a la descarga atronadora mezclada con mensajes sociales que el vocalista Mark Greenway lanzaba entre canciones. Cuando cantaba, se empleaba como lo haría una hormigonera esquizofrénica si pudiera entonar música, sin dejar de dar vueltas sobre el pequeño escenario de la carpa. De darle velocidad se encarga Danny Herrera a la batería, con la sobriedad del que invoca el infierno cada mañana después del café y los churros. Los padres del grindcore -mezcla de thrash metal y hardcore punk- un muro de sonido a base de ritmos pesados, aceleraciones sorpresivas e hirientes solos de guitarra que se colaban por los resquicios.Concierto de Helloween durante la segunda jornada del Rock Fest Àlex Garcia / La VanguardiaA la misma hora, Primal Fear regresaba al Rock Fest para demostrar que Ralf Scheepers mantiene la misma voz poderosa y dominante con que entona himnos a mayor gloria del power metal que ha mantenido clavado al público a pesar del calor. A todos salvo a tres niños que, vestidos con camiseta de Metallica, jugaban a hacer pompas de jabón en un rincón sombreado del césped mientras sus padres atendían al concierto.La fiesta ha continuado con Testament, que ha presentado su nuevo álbum, Para bellum, acompañados por un entrañable esqueleto gigante sobre el escenario. Eric Pitersen, en plena forma, ha conducido a la banda de Berkeley entre la distorsión y los riffs agudos desde la inicial Catacombs pasando por clásicos como Practice what you preach, verdadero compendio del sonido de la veterana formación, mezcla de doble bombo, solos barrocos, veloz ritmo distorsionado y Chuck Billy sacando lo más grave de su voz. Caña desenfrenada que incluyó el doble solo de guitarras de Nature of the beast y el thrash de vieja escuela de Over the wall que algunos veteranos aprovecharon para echar una siesta frente para resistir mejor la jornada mientras otros acudían a por cerveza, calimocho o agua, que se vendía a un euro el botellín.No se han dormido Accept, aristocracia metalera que andan celebrando su 50 aniversario con cuero, tachuelas y el punto agudo en la voz de Mark Tornillo, característica de la banda desde los tiempos de UDO. Ajenos al paso del tiempo, los alemanes han sobrevolado su largo pasado desde las iniciales Metal heart y Teutonic terror ante una audiencia encantada de celebrar en directo temas tantas veces coreados como hicieron con la legendaria Breaker ante una audiencia encantada de celebrar en directo temas tantas veces coreados y que anoche, para rematar, contaron con la compañía sobre el escenario de Ralf Scheepers y Chuck Belly.De los precursores del Power Metal se pasó a los popes del género, Helloween, que contra viento y marea mantienen este Frankenstein que reúne a lo mejor de diferentes formaciones con dos bandas y un repertorio para cantar y agitar la cabeza como pocos. Así se ha demostrado nada más comenzar cuando ha sonado la marcha épica de March of time, cantada a dúo por Michael Kiske y Andi Deris, a los que se ha unido Kai Hansen poco después en la alegre y poderosa Future World. Hansen, fácilmente confundible por la Sra. Doubtfire en esta etapa, se puso en varias ocasiones la banda a la espalda, y afrontó en solitario temas como Ride the sky envuelto en escenografías coloristas con reminiscencias de videojuegos. Una mirada atrás donde las muchas voces no han sustituido su pérdida de fuerza, pero cuentan una historia de reconciliación que, al cierre de esta edición, unía a todos los asistentes del Rock Fest en una fiesta –mayor– del metal.
Sabor alemán en la fiesta colomense del heavy
El Rock Fest celebró la segunda jornada de su décima edición con Helloween, Accept, Testament y Primal Fear








