El Carmel sigue cargando, más de dos décadas después, con el peso de uno de los casos más impactantes de la crónica policial. Detrás de sus calles arboladas y sus casas de alto valor, el viejo country de Pilar volvió a quedar bajo la lupa judicial. Esta vez no por un homicidio, sino por una investigación narco que comenzó a cientos de kilómetros de allí, en una ruta santafesina, con una camioneta sin patente y un cargamento millonario de drogas sintéticas. El hallazgo fortuito de 665 dosis de éxtasis, 70 de LSD, 215 gramos de cristal y 320 gramos de ketamina terminó recientemente con una condena: Brian David Rosell, un entrerriano de 30 años, desocupado y ex empleado de la Municipalidad de Paraná, recibió cuatro años y diez meses de prisión por transporte de estupefacientes. La noche del 25 de noviembre de 2025, cerca de las 23.40, manejaba una Chevrolet Tracker desde Rafaela hacia Paraná. Iba acompañado por su hija de cinco años. En el cruce de las rutas nacionales 19 y 34, a la altura de Angélica, en Santa Fe, agentes de la Guardia Provincial lo detuvieron por una infracción aparentemente menor: el vehículo circulaba sin chapa patente delantera.

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