La salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete abrió una nueva etapa en el Gobierno nacional. Para el analista político Carlos Fara, la renuncia era un desenlace previsible desde hacía semanas y terminó produciéndose cuando el costo político se volvió demasiado alto para Javier Milei. En diálogo con Punto a Punto Radio, el consultor analizó el impacto del escándalo, el desgaste del discurso anticasta y las implicancias que podría tener el desembarco de Diego Santilli en el gabinete nacional.
-¿Lo sorprendió que finalmente le soltaran la mano a Manuel Adorni?
-No. Hace varios días que estaba cantado que se iba. La discusión era cómo y cuándo. El presidente trató de evitar que lo volteara el Congreso, porque eso hubiera significado una señal de debilidad política muy fuerte. Pero dentro del gabinete y de La Libertad Avanza ya existía consenso respecto de que la situación no daba para más. Adorni era puro costo político y no ofrecía ningún beneficio.
-¿Fue solamente una cuestión de no ceder frente a la presión de la oposición y los medios o Adorni era más importante de lo que parecía dentro del esquema oficial?
-Efectivamente había una situación en la cual el presidente no podía mostrar que daba el brazo a torcer frente a los periodistas o la oposición. Ese era un factor importante. Pero además Adorni era un protegido de Karina Milei y eso hacía todo mucho más complejo. Ni Javier ni Karina podían quedar como ingenuos o como personas engañadas. Finalmente encontraron una salida formal a través de una renuncia voluntaria, invocando cuestiones familiares y personales, pero a medida que pasó el tiempo las posibilidades de sostenerlo se fueron agotando.







