EAST RUTHERFORD, Nueva Jersey, EE.UU. (AP) — Ståle Solbakken sabe muy bien lo que significó la sorprendente victoria de Noruega sobre Brasil durante el Mundial de 1998. Era suplente y observó desde la banda en Marsella cómo sus compañeros lograban, posiblemente, el mayor triunfo en la historia del fútbol masculino del país escandinavo.Ahora, como entrenador de la selección nacional, también sabe que enfrentar a Brasil el domingo en los octavos de final es muy distinto a aquel partido de hace casi tres décadas en la fase de grupos, cuando su poderoso rival no se jugaba nada. Esta vez está en juego un lugar en los cuartos de final y, aunque Solbakken reconoce que seguiría siendo una sorpresa si Noruega eliminara a los cinco veces campeones del mundo, es una posibilidad realista en un duelo mucho más parejo.“Sigo viendo, obviamente, que Brasil es el favorito pero no creo que sea un favorito enorme, enorme, enorme, como quizá lo fue hace algunos años”, declaró Solbakken el sábado en una conferencia de prensa previa al partido. “Aun así, necesitamos estar en nuestro mejor, mejor nivel. De lo contrario, no tenemos ninguna posibilidad. Pero si estamos en nuestro mejor nivel, entonces tenemos una oportunidad”.