En México, los aficionados se ilusionaban con una información que ganaba mucha fuerza: el partido más importante en los últimos 40 años cambiaría de hora, una que les favorecía de alguna forma por la dificultad que supondría para sus oponentes de Inglaterra. La FIFA sostuvo negociaciones con las autoridades de ambos países para mover el partido de las 18.00 a las 12.00 (hora local) por una amenaza de tormenta eléctrica, por cuestiones de seguridad y también para favorecer las transmisiones de televisión en el Reino Unido, según pudo saber EL PAÍS. La FIFA tenía preparado el comunicado en el que anunciaba los cambios e incluso los lectores del billetaje comercializado también se habían modificado con los nuevos horarios. A mediodía mexicano, a las 19.00 de Londres, empezó a filtrarse que el México-Inglaterra se jugaría el domingo a las 12.00. Entre los mexicanos, esto parecía ser un acto fortuito porque traía recuerdos de los Mundiales de 1970 y 1986 cuando la mayoría de los partidos del equipo tricolor se disputaron a mediodía. La altura de Ciudad de México, esos 2.240 metros sobre el nivel del mar, es una ventaja frente a rivales que no están habituados, sobre todo equipos europeos.Inglaterra basó su campamento en Kansas City, una ciudad a poco más de 260 metros de altura. Su primer partido contra Croacia lo disputó en Dallas (158 metros sobre el nivel de mar), luego contra Ghana en Boston (apenas 57 metros) y cerró la fase de grupos en Nueva Jersey contra Panamá (76 metros). En dieciseisavos de final, jugaron a 284 metros en Atlanta frente a la República Democrática del Congo. La altura mexicana supondría un buen reto sumado al sol de mediodía y a la contaminación de una de las mayores metrópolis del mundo. Eso entusiasmaba a los aficionados mexicanos para hacer frente a Harry Kane, Jude Bellingham o Declan Rice.La noticia del cambio de hora llegó al Centro de Alto Rendimiento, sede de la selección mexicana. Javier Aguirre, el seleccionador, tomó el teléfono para hacer una inédita llamada con el periodista Joaquín López Dóriga de Radio Fórmula. En época mundialista, nadie del equipo mexicano atiende a otros medios que no sean de la FIFA o Televisa y TV Azteca, los dueños de los derechos de transmisión del equipo. Era “una patada en el estómago” para Aguirre y sus pupilos. “Habrá que cambiar todo el plan, todo el trabajo, no que se vaya al garete pero casi porque te estás tragando seis horas que tenías programadas. No me gusta nada”, contó. El seleccionador compartió que ya tenía en la agenda una “activación temprano, un almuerzo, una charla y un partido. Te mueve todo porque tienes reprogramar todo, y madrugar”. El Vasco, que no se guarda nada, se saltó todo protocolo para resumirlo: “Estoy encabronado”. Antes de tomar el vuelo rumbo a Toluca, Marcus Rashford, jugador de la selección de Inglaterra, habló con los medios en Kansas City. El cambio de horario poco les afectaba, pero “no era ideal”. “Estaremos listos, sea cual sea la hora. Cuanto antes, mejor, porque queremos jugar. Ya hay suficiente con pensar en lo que va a pasar y en la preparación. Lo único que queremos es jugar. Esa adrenalina nos ayudará a entrar en ritmo”, se limitó a decir Rashford. El cambio de horario también favorecía a Inglaterra porque se jugaría en horario estelar para las televisoras, las 19.00 horas, en vez de la 1.00 de la madrugada del lunes.Otro de los factores que impulsaban el cambio de horario era el tema de la seguridad. Las celebraciones en Ciudad de México fueron tan masivas que, tras una estampida, fallecieron cuatro personas. Eso preocupó al Gobierno federal y a la misma FIFA. Es por eso que Clara Brugada, jefa de Gobierno de la capital, acortó el aforo en el Ángel de la Independencia solo para 25.000 personas, bajo un despliegue policial.Cerca de las 17.00 (hora local) y tras largas negociaciones con ambas federaciones, la FIFA decidió mantener el horario original del México-Inglaterra para evitar el disgusto, que tampoco había considerado el desplazamiento de los aficionados rumbo al Estadio Azteca.