Por Claudia Dupeirón |

La Habana (EFE).- Los edificios en La Habana construidos hace más de un siglo, con derrumbes parciales o a punto del colapso, pero en los que aún viven personas, reflejan el severo deterioro del fondo habitacional en la isla, una crisis ante la cual, la respuesta del Gobierno ha sido la adaptación de los contenedores en casas.

El déficit de la vivienda en Cuba supera las 800.000 unidades, según cifras oficiales, un problema sin resolver durante décadas y agravado con los eventos climatológicos y las limitaciones materiales.

La situación se profundiza en un contexto marcado por una profunda crisis energética desde hace dos años y agravada por el bloqueo petrolero de EE.UU. desde enero, y que mantiene a la economía estatal casi paralizada.

Los adultos mayores representan uno de los sectores más vulnerables y así lo demuestra Rolando Din, de 82 años, quien sobrevive entre escombros y bajo un techo improvisado en la esquina de Perseverancia y San Lázaro en Centro Habana, tras derrumbarse su antiguo hogar por condiciones climáticas y las demoliciones parciales del Estado de las edificaciones a su alrededor.